lunes, 8 de marzo de 2010

Disectamos el Populismo y lo comparamos a los mercados Libres y Democracia.

Clases Magistrales Materia / Economía - Los Populistas en el pacto.
Populismo o mercados Libres

La mayoría de los países de la región requiere reformas institucionales y económicas profundas, que vayan más allá de las que intentó en su momento el Consenso de Washington. El efecto de la poscrisis global. -
Por Sebastián Edwards*

Durante los últimos años –en general, después del 2000– , políticos neopopulistas han llegado al poder en países tan diversos como Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Paraguay y Venezuela. Es procedente aclarar tres puntos. Primero, no hay nada de malo en enfatizar las condiciones sociales al diseñar políticas económicas. Al contrario, dada la historia de la región, los objetivos de reducir la desigualdad y la pobreza son legítimos –hasta podría decirse que necesarios– para cualquier proyecto o programa de desarrollo económico. El problema no es el énfasis en los objetivos y en las metas sociales. El problema es poner en marcha políticas insostenibles a largo plazo y que después de un corto período de euforia generan estancamiento, inflación, desempleo y salarios más bajos; políticas que en vez de mejorar la vida de los pobres hacen que ésta sea más dolorosa y frustrante. Segundo, el populismo no es monopolio de la izquierda; de hecho, es perfectamente posible tener populismos de derecha. Sin embargo, resulta que la mayoría de las experiencias populistas en la región, aunque no todas, han sido lideradas por políticos con tendencias izquierdistas y nacionalistas. Y tercero, no todos los gobiernos de izquierda aplican políticas populistas. Es más, al lado de Hugo Chávez y Evo Morales, en América latina hay una nueva generación de políticos de izquierda modernos, cuya meta no es echar para atrás las reformas que se hicieron en los noventa sino hacerles ajustes y correcciones, e, incluso, profundizarlas. De manera más específica, su meta es aumentar los gastos sociales de modo eficiente, implementar sistemas modernos de regulación que promuevan la competencia y evitar excesos tales como los que causaron la crisis global del 2008. También buscan usar la inversión pública como un catalizador para atraer inversión privada e introducir regímenes cambiarios que eviten el fortalecimiento artificial de la moneda local. Estos líderes –que el politólogo mexicano Jorge Castañeda ha llamado la “izquierda moderna” latinoamericana– reconocen la necesidad de aprovechar los mercados globales y entienden con claridad los beneficios que trae la baja inflación; también reconocen que la innovación está detrás del crecimiento y la prosperidad y que el mercado, por lo general, da las señales correctas para guiar las decisiones de inversión y estimular las ganancias en productividad. Aun en el período después de la crisis global del 2008, los políticos modernos de tendencias izquierdistas –incluyendo a Lula en Brasil, Michelle Bachelet en Chile y Tabaré Vásquez en Uruguay– no están dispuestos a implementar políticas proteccionistas o a echar para atrás las reformas de los años noventa y la década de 2000.
Populismo. “Populismo” es un término peyorativo, que durante años ha sido utilizado por políticos que quieren desacreditar a sus rivales. La expresión tiene una connotación tan negativa que ningún político que yo conozca se ha llamado a sí mismo populista. Por tanto, ¿qué es exactamente el populismo? ¿Qué elementos constituyen un régimen populista? ¿Cuáles son sus cimientos ideológicos y sus principales políticas? Al definir populismo, los politólogos e historiadores se refieren, usualmente, a movimientos políticos liderados por individuos con personalidades fuertes y carismáticas, cuyo atractivo para las masas se basa en una encendida retórica centrada en la desigualdad. Su discurso pone los intereses de “la gente” o “el pueblo” en contra de los de la oligarquía, las corporaciones, el capital financiero, el sector empresarial y las compañías extranjeras. En su popular libro sobre la historia latinoamericana, Edwin Williamson define populismo como “El fenómeno en el que un político trata de ganar poder cortejando la popularidad de las masas con arrolladoras promesas de beneficios y concesiones (…) a las clases bajas (…). Los líderes populistas carecen de un programa coherente para hacer cambios sociales o reformas económicas”.
El científico político Paul Drake dice que los populistas recurren a “la movilización política, la retórica repetitiva y a símbolos diseñados para inspirar a las personas” y reclaman para sí coaliciones heterogéneas que incluyen a la clase trabajadora y sectores significativos de la clase media. Anota que los programas populistas “por lo general responden a los problemas del subdesarrollo ampliando el activismo estatal, para así incorporar a los trabajadores en un proceso de industrialización acelerada con medidas redistributivas paliativas”. En un libro clásico, Michael L. Conniff, otro politólogo, afirma que “los programas populistas con frecuencia coinciden con los del socialismo”.
El desprecio a los partidos. Los líderes populistas suelen despreciar a los partidos políticos tradicionales y apelan directamente a las masas para poder obtener apoyo en políticas específicas. Otros aspectos del populismo tradicional enfatizados por los politólogos son la alianza entre las clases bajas y medias –que son, después de todo, el corazón “del pueblo”–, los discursos y políticas pro-urbanas y una clara ambigüedad, si no un desdén abierto hacia la democracia representativa. De hecho, la mayor parte de los episodios populistas históricos en América latina ha tenido una veta autoritaria. Al estudiar el populismo, la mayoría de los economistas ha seguido el análisis que en 1989 propusimos Rudi Dornbusch y yo. Según este enfoque, el populismo es definido como un conjunto de políticas económicas dirigidas a redistribuir el ingreso, sobre la base de déficits fiscales altos e insostenibles, políticas monetarias expansivas y aumentos excesivos de los salarios de los empleados del sector público. Dornbusch y yo argumentamos que los episodios populistas empiezan invariablemente con gran euforia y terminan en una inflación acelerada –y en algunos casos, en hiperinflación–, mayor desempleo y menores salarios. Estas políticas, en última instancia, fracasan una y otra vez, haciéndoles daño a aquellos grupos (los pobres y la clase media) a los cuales se supone que deberían favorecer.
La dimensión fiscal del populismo tradicional queda consignada en una forma maravillosa en la siguiente cita de una carta enviada por el argentino Juan Domingo Perón en 1952 al retirado general chileno Carlos Ibáñez del Campo, quien hacía poco tiempo había sido elegido presidente: “Mi querido amigo: dele al pueblo, especialmente a los trabajadores, todo lo que pueda. Cuando le parezca que ya les está dando demasiado, deles más. Verá los resultados. Todos tratarán de asustarlo con el espectro de un colapso económico. Pero todo eso es una mentira. No hay nada más elástico que la economía, a la que todos temen tanto porque nadie la entiende”. Una declaración clara de las estrategias económicas populistas y de la indiferencia hacia las finanzas públicas equilibradas y los principios económicos básicos la dio el economista Daniel Carbonetto, quien a mediados de los años 1980 aconsejó al presidente peruano Alan García. El escribió: “Si fuera necesario resumir en dos palabras la estrategia económica que empezó a ser adoptada por el Gobierno en agosto de 1985, éstas serían control [refiriéndose al control de los precios y los costos] (…) y gasto, transfiriendo recursos a los más pobres para que puedan aumentar su consumo y crear una demanda de mayor producción (…). Es necesario gastar, aunque se genere un déficit fiscal, porque si este déficit transfiere recursos públicos al mayor consumo de los más pobres, se producirán más bienes y esto traerá una reducción en los costos unitarios, por lo cual el déficit no será inflacionario, al contrario (…). Como Rudiga Dornbusch y yo señalamos en nuestro libro de 1991, ha habido un hilo conductor histórico común en los episodios populistas. Al inicio de la experiencia, los encargados de implementar las políticas populistas –y la población en general– están muy insatisfechos con el desempeño económico de país en cuestión; hay una gran sensación de que las cosas podrían estar mejor. En la mayoría de los casos el país ha experimentado un crecimiento muy moderado, estancamiento o una franca depresión como resultado de intentos por reducir la inflación o recuperarse de una severa crisis monetaria. Esta experiencia de estabilización previa ha sido en muchos casos, aunque no siempre, implementada bajo un programa del FMI y ha tenido como resultado un reducido crecimiento y una caída en los estándares de vida. Un alto grado de desigualdad aporta una justificación adicional para presentar un programa económico radicalmente diferente. Por lo general, la estabilización previa habría mejorado el presupuesto y las cuentas externas, lo que permite financiar (en el corto plazo) un programa bastante expansionista. Una vez en el poder, los populistas rechazan en forma abierta lo que llaman el “paradigma conservador” e ignoran la existencia de cualquier tipo de restricción al gasto público y a la expansión monetaria. Los riesgos de las finanzas deficitarias sobre las cuales hace énfasis el pensamiento tradicional son vistas como exageradas o simplemente infundadas (conviene recordar la cita de la carta de Perón a Ibáñez del Campo). Según las autoridades populistas, las expansiones fiscales y monetarias no son inflacionarias porque sobra capacidad productiva instalada y siempre es posible sacarles márgenes de ganancia mediante controles de precios.
El ciclo populista: de la euforia al remordimiento. Las experiencias populistas más tradicionales en América latina se han caracterizado por un predecible ciclo de cuatro etapas. En la primera fase el crecimiento, los salarios reales y el empleo se elevan, y sus políticas parecen ser muy exitosas. Los controles generalizados a los precios aseguran que la inflación no sea un problema, y las importaciones alivian los productos que escasean. La reducción en los inventarios y la disponibilidad de bienes importados –por lo general financiados por el uso de reservas internacionales o la suspensión de pagos de deuda externa– ayudan en la expansión de la demanda con un mínimo impacto sobre la inflación.
Durante la segunda fase, la economía enfrenta cuellos de botella, en parte como consecuencia de la expansión de la demanda y en parte por la creciente falta de divisas para importar. En este punto se vuelve necesario reajustar los precios y devaluar la moneda para reestablecer la competitividad externa. Las autoridades, sin embargo, se resisten y empieza a desarrollarse un mercado negro de monedas extranjeras y todo tipo de productos. La inflación aumenta en forma significativa, pero los salarios reales se mantienen gracias a los mecanismos automáticos de ajuste o a los incrementos salariales por mandato del Gobierno. El déficit presupuestal empeora tremendamente como resultado de subsidios generalizados a los productos básicos –incluyendo comida, servicios públicos y transporte– y del comercio exterior.
La tercera etapa es el preludio al colapso. Se caracteriza por una escasez generalizada de múltiples bienes, una extrema aceleración de la inflación y la fuga de capitales. Para protegerse de la inflación, los consumidores le dan la espalda a la moneda local y la moneda extranjera (el dólar estadounidense) se convierte en el medio de pago preferido. El déficit presupuestal se deteriora de manera drástica gracias a descensos significativos en la recolección de impuestos y a un incremento en los costos de los subsidios. El Gobierno intenta dominar la inflación y estabilizar la economía recortando los subsidios y devaluando la moneda. Los salarios ajustados a la inflación caen de forma estruendosa y las políticas se vuelven inestables.
La cuarta y última etapa es el proceso de “poner la casa en orden” después de ocurrido el desastre. Lo usual es implementar un programa de estabilización ortodoxa bajo un nuevo gobierno. La mayoría de las veces se pone en marcha un programa del FMI, y cuando todo está dicho y hecho, los ingresos –en particular los de los segmentos más pobres de la sociedad– ya han descendido a un nivel significativamente más bajo del que tenían cuando empezó todo el episodio. Más aún, ese declive será muy persistente y durará por años. La disminución extrema de los salarios ajustados a la inflación al final de los experimentos populistas se debe a un hecho simple: el capital es móvil a través de las fronteras y puede salirse de un país desorganizado, pero la fuerza laboral no lo es; el capital puede huir de las malas políticas, pero la fuerza laboral está atrapada. Históricamente el desmantelamiento final de las políticas populistas se acompaña, con frecuencia, de grandes cambios políticos, incluyendo el violento derrocamiento del Gobierno. La clase media tiende a aprobar esos acontecimientos por la amenaza económica que representa el populismo.
Para que una experiencia populista ocurra en realidad es necesario contar tanto con la retórica distributiva –donde el sector privado y la oligarquía son culpadas del sufrimiento de las personas, de la pobreza y la desigualdad–, como con políticas insostenibles. La una, en ausencia de la otra, no es suficiente. Sin embargo, ha habido numerosos episodios históricos donde sólo uno de los dos componentes está presente. Carlos Saúl Menem en Argentina y Alberto Fujimori en Perú son casos donde la retórica populista en la campaña presidencial no fue seguida por políticas propiamente populistas. Aunque ambos líderes tenían personalidades fuertes y carismáticas, y Fujimori actuó por fuera del campo de los partidos políticos tradicionales, no implementaron políticas populistas durante sus administraciones. De hecho, ambos abandonaron el discurso distributivo después de haber inaugurado su período presidencial. Alberto Fujimori y Carlos Menem podrán ser catalogados como candidatos populistas, pero sus administraciones no lo fueron.
Las políticas del neopopulismo. El populismo de los últimos años, o neopopulismo, también está basado en un discurso que castiga al sector privado, a las compañías extranjeras y a las instituciones multilaterales por los males del país, incluyendo los agudos niveles de desigualdad. Los líderes neopopulistas también tienen personalidades fuertes y carismáticas, tienden a operar por fuera de los canales establecidos por los partidos políticos tradicionales y apelan en forma directa a las masas para obtener el apoyo para sus iniciativas. Sin embargo, hay algunas diferencias importantes entre el neopopulismo y el populismo tradicional o histórico. Primero, los jefes de Gobierno populistas de la década de 2000 –los presidentes Néstor Kirchner en Argentina, Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega en Nicaragua y Fernando Lugo en Paraguay– no han hecho énfasis explícito en las políticas fiscales y monetarias expansionistas ni han maquinado –o por lo menos no lo habían hecho hasta el momento de escribir esto– incrementos salariales masivos e insostenibles para el sector público. De alguna manera, la generación actual de populistas parece entender la necesidad de mantener una cierta prudencia fiscal y una inflación razonablemente baja (aunque cuando a la inflación se refiere, lo que es “razonablemente bajo” está sujeto a discusión; mientras la mayoría de políticos de izquierda en América latina está dispuesta a tolerar una inflación de un rango entre el 8 y el 15 por ciento, la mayoría de los políticos orientados a la economía de mercado apunta a una tasa de inflación por debajo del 5 por ciento al año).
Dicho esto, todavía es muy temprano para saber si estos políticos populistas estarán dispuestos (o podrán) ser prudentes fiscalmente durante un gran desplome económico, como el que generado por la crisis global de 2008. De hecho, en el momento de escribir estas líneas a mediados de 2009, ya hay indicios de que Argentina y Venezuela están cayendo en algunas de las viejas prácticas del populismo tradicional. Si estos países van a pasar por el ciclo populista antes descrito que, de manera invariable termina en una rápida inflación, todavía está por verse. Una segunda diferencia importante entre el populismo tradicional y el neopopulismo tiene que ver con la manera como acceden al poder. Muchos populistas históricos llegaron al poder, o lo mantuvieron, a través de medios no democráticos. Ese fue el caso, por ejemplo, de Getulio Vargas en Brasil, Juan Domingo Perón en Argentina, Carlos Ibáñez del Campo en Chile a finales de los años veinte, Juan Velasco Alvarado en Perú y Daniel Ortega en Nicaragua.
Neopopulismo y populismo histórico.En contraste, y como los politólogos René Mayorga e Ignacio Walker, entre otros, han enfatizado, todos los líderes neopopulistas en América latina han llegado al poder a través de un proceso democrático. Una tercera diferencia entre los neopopulistas y los populistas históricos es su actitud hacia la globalización. Los líderes populistas tradicionales, desde Getulio Vargas hasta Juan Domingo Perón, y desde Salvador Allende hasta Alan García, eran altamente nacionalistas; criticaban con frecuencia a los inversionistas extranjeros y en muchos casos nacionalizaban firmas multinacionales. Sin embargo, lo que es distinto esta vez es que la crítica va más allá de ciertas compañías o bancos extranjeros. Los neopopulistas critican con fuerza la globalización como un sistema basado en el comercio internacional masivo que afecta a bienes, capital financiero, ideas y personas. Los neopopulistas muchas veces se aferran a la identidad nacional y denuncian la pérdida del patrimonio cultural nacional; condenan a McDonalds, no porque sus hamburguesas no sean saludables y contribuyan a la obesidad, sino porque representan un gusto extranjero; desprecian a Hollywood por ser superficial y frívolo; rechazan la modernidad y son nostálgicos de los “buenos viejos tiempos”, aunque no especifiquen cuándo fueron esos buenos tiempos, qué tan buenos fueron en realidad, o qué grupos los disfrutaron. Esta retórica antiglobalización se fortaleció después de la crisis financiera del 2008 y del deterioro del mercado de las hipotecas en Estados Unidos y en otros países avanzados.
En vez de generar inmensos déficits fiscales para redistribuir el ingreso, hasta ahora los neopopulistas han utilizado controles y restricciones gubernamentales cada vez más agudas para incrementar el ingreso a ciertos grupos particulares. Por ejemplo, controles al intercambio comercial fueron impuestos en Venezuela como mecanismo para mantener a raya la inflación (oficial) y reducir el costo de los alimentos; las compañías extranjeras fueron nacionalizadas en Argentina, Bolivia y Venezuela para lograr captar las ganancias y aumentarles los salarios a sus empleados; se violaron los contratos con los inversionistas extranjeros en Argentina para poder mantener bajas las tarifas de la electricidad y del gas, y así obtener el apoyo de las clases bajas y medias.
Estas políticas de control e intromisión gubernamental han tenido una serie de consecuencias negativas: ha surgido un mercado negro de moneda extranjera en Venezuela; los precios se han mantenido a niveles artificiales en Argentina, Bolivia, Ecuador y Venezuela; en Ecuador y Bolivia las tarifas de importación se han subido para proteger la industria local; los impuestos de exportación en Argentina han sido elevados una y otra vez para obtener ingresos tributarios y financiar programas sociales; sistemas monetarios arcaicos que bordean con el trueque han sido promovidos en Venezuela y el sector privado ha sido acosado de diferentes maneras en todos los países que han cedido ante la tentación populista.
Los neopopulistas no sólo han alcanzado el poder a través de las elecciones, sino que también han usado el sistema legal, incluyendo la redacción de constituciones, para promover su causa. Durante la última década se han aprobado nuevas constituciones en Venezuela, Ecuador y Bolivia, y en Nicaragua fueron aprobados los primeros pasos hacia la reforma de la Constitución. Las tres nuevas constituciones han sido escritas con el propósito de “refundar” estas naciones, reconociendo derechos inalienables de la población indígena y garantizando vastos y muy detallados derechos económicos a las personas, en especial a las más pobres y a las regiones. Las tres cartas magnas han sido redactadas con la ayuda de equipos de expertos de la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales española, un think tank dirigido por Roberto Viciano Pastor, profesor de derecho de la Universidad de Valencia. Desde una perspectiva de teoría constitucional, estas nuevas constituciones difieren de la mayoría de las constituciones modernas. En particular, se diferencian fuertemente a la Constitución de Estados Unidos, utilizada a través de los años como modelo por la mayoría de naciones latinoamericanas.
Primero, según el “nuevo constitucionalismo latinoamericano”, las constituciones políticas deberían ser documentos cambiantes que se adapten rápida y flexiblemente a las nuevas condiciones políticas. Deben ser fáciles de enmendar y de reformar, y su expectativa de vida no se espera que supere los diez años. Los expertos jurídicos Roberto Viciano Pastor y Rubén Martínez Dalmau han argumentado que las constituciones latinoamericanas modernas deben ser documentos sin terminar, siempre sujetas a ser enmendadas por la gente, la verdadera depositaria de la soberanía y el poder. Segundo, se supone que estas nuevas constituciones deben ayudar a alcanzar ciertas metas políticas. Es decir, se obvian todas las pretensiones de imparcialidad política y ecuanimidad. En el caso de Venezuela, el objetivo de la Constitución de 1999 –y su enmienda del 2009, la cual le permite al Presidente y a otros funcionarios la reelección indefinida– es construir un sistema político basado en los principios del “socialismo del siglo XXI”. Tercero, según el nuevo constitucionalismo latinoamericano, se añaden dos poderes estatales adicionales al ejecutivo, al legislativo y al judicial: el poder ciudadano y el poder electoral. Es precisamente gracias a estos dos poderes estatales nuevos que el neoconstitucionalismo acepta y promueve el uso recurrente de plebiscitos y referendos para poder avanzar en sus agendas políticas y sociales.
*Economista, profesor de la Universidad de California (UCLA). Autor de “Crisis y reforma de América latina”; “Monetarismo y liberalización” y “Populismo o mercados” (Editorial Norma).

La participacion del pueblo a dedo..... de Raul y Fidel.

Unanimidad: falsa y perniciosa
Este lunes postularon los candidatos a delegados (autoridades municipales) en mi cuadra, lo hicieron en la calle, rodeados de excrementos producto de una fosa que lleva mucho tiempo rota y que el anterior delegado nunca consiguió que repararan.


No es que fuera malo o despreocupado, es que nadie le hace demasiado caso a un delegado. Seguramente elegirán a otro en estas elecciones, pero continuar "votando" no evitará que la fosa siga "botando" aguas negras a nuestro alrededor.
Regreso a mi casa saltando entre los charcos y releo una entrevista con el sociólogo Aurelio Alonso. El me decía que el gran reto que enfrenta Cuba es la institucionalización de la Revolución, hacer funcionar sus instituciones, que cada una juegue su rol y que en su conjunto puedan conducir al país.
Como periodista extranjero no es mi papel decirles a los cubanos que sistema político debe regirlos, así que me limitaré a escribir sobre los órganos vigentes. Y creo que en ese proceso es clave el Poder Popular, desde la base hasta el parlamento.
Claro que será más fácil conseguir un delegado efectivo para mi barrio que convertir al parlamento en un ente independiente, teniendo en cuenta que en sus 35 años de historia nunca, ninguno de los 600 diputados votó en contra de una propuesta oficial.
Ya hasta el propio Raúl Castro cuestiona ese tipo de "unidad". El pasado año expresó que "la falsa unanimidad resulta perniciosa y se requiere estimular el debate y la sana discrepancia, de donde salen generalmente las mejores soluciones".
Sin embargo, están tan acostumbrados a esa "unanimidad" que cuando un miembro del Consejo de Estado (poder ejecutivo electo por el parlamento) obtuvo "sólo" el 98,5% de los votos, provocó tal inquietud que el Presidente se vio obligado a defenderlo públicamente.
Evidentemente los diputados no son "clones ideológicos", pero se rigen por una concepción de "unidad" basada en no cuestionar "lo que viene de arriba", del Consejo de Estado o del Buró Político del Partido Comunista, que son los centros del poder.
Es verdaderamente complejo porque todo está muy mezclado, el Jefe del Ejecutivo y el Presidente del Parlamento pertenecen al Buró, los ministros al Comité Central y el 90% de los diputados son miembros de fila del Partido Comunista.
En otra asamblea de postulación de candidatos -años atrás en el barrio de Palatino- los militantes del Partido que vivían en la zona llegaron apoyando en bloque a una persona. Fue necesario votar tres veces para que pudiera ser electo el que proponían el resto de los vecinos. Lo más absurdo es que ambos candidatos pertenecían al PCC.
Es que la militancia partidista los obliga a una disciplina a la hora de votar y apoyar propuestas. Se basan en el centralismo democrático, según el cual nadie puede discutir en público un lineamiento después que este ha sido debatido y aprobado internamente.
Evidentemente para que el Parlamento funcione tiene que resolverse el conflicto de lealtades que enfrentan los diputados. En otras palabras, ¿qué deben hacer cuando las orientaciones partidistas chocan con los intereses concretos de sus electores?
Un politólogo cubano me decía que el Partido Comunista debería liberar a los diputados-militantes de su disciplina interna, permitirles expresarse y votar de acuerdo a sus propios criterios, actuando fundamentalmente como representantes del pueblo.
No sé si eso funcionaría pero es seguro que los temas de la agenda empezarían a debatirse abiertamente en los plenarios, las leyes dejarían de aprobarse por unanimidad y los ministros se verían obligados a responder preguntas mucho más difíciles.
Lógicamente habría resistencia porque para institucionalizar el país es imprescindible que el Legislativo y el Judicial tengan poder real y eso implica que todas las personalidades políticas se verían obligadas a responder ante ellos.
Muchos cubanos, incluso comunistas, creen que no hay alternativa. La generación épica está desapareciendo y con ella la llamada "legitimidad histórica". El fortalecimiento de las instituciones les parece la única opción para que sobreviva el actual sistema político.
Hasta ahora solo el Partido Comunista y las Fuerzas Armadas tienen poder real. Pero el pueblo no elige a los miembros del Buró Político, ni a los generales de las FAR. Es el parlamento la única institución cuyos integrantes deben ser ratificados en las urnas.
En un debate en 1994, una mujer afirmó que la única garantía democrática estaba en que se aumentara el poder del Parlamento. Su razonamiento fue aplastante: "si el diputado me falla dejo de votarlo, si me falla un dirigente del Partido ¿qué hago?".

Delincuentes, apatridas e hijos de la gran p...., asi llama Granma a los disidentes en huelga.

Granma acusa a Fariñas de delincuente y agente de EE UU
Granma encabeza la nota con la frase: "Cuba no acepta presiones ni chantajes" y afirma que "titulares malintencionados se esmeran en orquestar una campaña en favor del contrarrevolucionario"

Guillermo Fariñas, disidente cubano en huelga de hambre y sed EFE
El diario oficial cubano Granma cita hoy por primera vez, 13 días después de empezar, la huelga de hambre y sed del disidente Guillermo Fariñas, a quien llama agente de EE UU y delincuente común violento, al tiempo que ataca a los medios internacionales que informan del caso.Según el periódico portavoz del gobernante Partido Comunista, "la manipulación es tal que reportes periodísticos llegan a plantear que el gobierno cubano ha indicado que se deje morir a este asalariado de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana" (SINA).
Fariñas reclama la libertad de 26 disidentes presos en mal estado de salud y ha dicho a la prensa internacional que el presidente cubano, general Raúl Castro, ha dado orden de dejarlo morir.Según Granma, el disidente ha asistido a "actividades de todo tipo de la SINA y algunas sedes diplomáticas europeas que dirigen la subversión en Cuba, de las que recibe instrucciones, dinero y abastecimientos".El artículo asevera que la prensa internacional no ha dicho "ni una palabra sobre los múltiples esfuerzos de nuestros profesionales de la salud por asistir a esa persona".Fariñas sufrió un colapso hipoglucémico la pasada semana y fue atendido en dos hospitales públicos de la ciudad central de Santa Clara, donde le inyectaron sueros y azúcares en la carótida, tras lo cual recobró el conocimiento, volvió a su casa y siguió la protesta.El disidente cubano comenzó la huelga dos días después de que muriera en La Habana, tras un ayuno de casi tres meses, el también opositor Orlando Zapata, considerado preso de conciencia por Amnistía Internacional.Los medios informativos de la isla -todos estatales- informaron de la muerte de Zapata seis días después, igualmente para calificarlo de delincuente común y contrarrevolucionario, y asegurar que los médicos hicieron todo lo posible por salvarlo.Granma encabeza la nota con la frase: "Cuba no acepta presiones ni chantajes" y afirma que "titulares malintencionados se esmeran en orquestar una campaña en favor del contrarrevolucionario".El texto refiere que Fariñas pasó "de una posición afín a la revolución a una conducta antisocial", que el primer hecho "que reveló el claro desajuste de su personalidad, y que no tenía ningún matiz político, ocurrió a finales del año 1995, cuando agredió físicamente a una mujer", por lo cual pagó tres años de cárcel.
"Para evadir la justicia -prosigue el diario oficial- inventó su primera huelga de hambre y poco tiempo después traspasó el umbral del activismo contrarrevolucionario".
Detalla que la segunda condena fue de cinco años y diez meses porque "golpeó fuertemente con un bastón a un anciano que había impedido un acto terrorista" y añade que en esa ocasión Fariñas "echa mano de nuevo a su método de hacer show: la huelga de hambre".
En 2006 "protagoniza un ayuno prolongado para exigir" a la telefónica estatal "el acceso a Internet desde su domicilio", dice el artículo.El diario tilda también al disidente de "vendepatria" y "asiduo reportero de la infame emisora nombrada Radio Martí (de Miami) y de otras estaciones anticubanas".Según Granma, por sus muchas huelgas de hambre, "el organismo de Fariñas se encuentra en un proceso de deterioro notable. Si hoy está vivo, hay que decirlo, es gracias a la atención médica calificada que ha recibido sin importar su condición de mercenario"."Existen principios bioéticos que obligan al médico a respetar la decisión de una persona que ha decidido iniciar una huelga de hambre", advierte la nota la cual señala que, "por tanto, de ningún modo puede forzársele a ingerir alimentos, como hacen cotidianamente las autoridades norteamericanas en las cárceles y centros de tortura de Guantánamo, Abu Ghraib y Bagram"."No es la medicina la que debe resolver el problema intencionalmente creado con el propósito de desacreditar nuestro sistema político, sino el propio paciente y los apátridas, diplomáticos extranjeros y medios de prensa que lo manipulan", sostiene Granma.

domingo, 7 de marzo de 2010

El vino chileno, victima del terremoto.

A días de asumir, el sismo obliga a Piñera a un nuevo plan de gobierno
http://www.clarin.com/diario/2010/03/07/um/m-02154267.htm
Inesperadamente, el presidente electo de Chile tuvo que abandonar sus promesas de campaña e improvisar soluciones de emergencia. Entre otras, podría apelar a la empresa nacional del cobre, que pensaba privatizar, o recortar subsidios.

Los ricos y la clase media, con menos penurias pero con escasez
Creen que el país podría sufrir un sismo como el de Chile
El hombre que tendrá que liderar la reconstrucción de Chile bailaba en la madrugada del sábado junto a la presidenta Bachelet y todos los conductores más famosos de la televisión chilena. Se le notaba que ya no podía mover los pies. Las arrugas de su cara de cabro (pibe) se le remarcaban por el trajín de la última semana. Sebastián Piñera, el presidente electo que asume el jueves, no podía excluirse de esta institución de la cultura chilena como es la Teletón. Una maratón televisiva de 24 horas (transmitida en cadena nacional) que se hace todos los años para recaudar fondos para hospitales y que esta vez tenía el objetivo de recolectar 15.000 millones de pesos (30 millones de dólares). "No se puede faltar a nada. Hay que estar en estas cosas y en las grandes negociaciones políticas", se justificó Piñera a la salida del teatro donde se realiza el evento cuando faltaba muy poco para que dieran las fatídicas 3:34 y se cumpliera una semana exacta desde que "el terremoto del Bicentenario" le cambiara la cara a Chile y el rumbo a este hombre agotado.
Pocas horas después, a las 9:30 del sábado recibía a los líderes de los partidos de la Concertación democristiana y socialista que gobernó en los últimos años y que ahora pasarán a la oposición. Todos trataron de poner cara de unidad. Pero sabían que esa posición es insostenible si quieren seguir teniendo puestos y electorado. Un ejemplo claro de todo esto lo vi el jueves en Talca. Allí en una olla popular de los sin casa de la calle 3 Sur, el dirigente socialista de base Miguel Ángel Hernández, acusaba al gobierno de inacción. ¿Pero si tu eres el gobierno? ¿No tendrías que esperar una semana más para pasar a la oposición?, le pregunté. "Somos oposición desde la derrota del 17 de enero", respondió.
A eso se enfrenta Piñera, el primer presidente de la derecha tras 20 años de centro-izquierda y 17 de dictadura militar apoyada profundamente por muchos de los que ahora lo acompañan, más allá de que él pasó a la oposición al pinochetismo muy temprano. "Habrá un resurgimiento sindical y protestas de los partidos orgánicos de la extrema izquierda. Pero mucho será del tipo insurreccional popular sin ninguna estructura ni social ni partidaria como lo que vimos durante los saqueos del terremoto", explica Joaquín Uribarría de la Universidad de Chile.
Piñera se vio obligado esta semana a cambiar las carpetas con las órdenes que le había entregado a sus ministros cuando los nombró para los primeros 100 días de gobierno. Entonces, el presidente electo decía que "la gran meta que nos hemos fijado es que Chile logre en un plazo de 8 años, en el 2018, ser el primer país de América latina que pueda decir que hemos derrotado el subdesarrollo". Una meta que ahora se le va a hacer muy difícil de cumplir.
La Concertación redujo en 20 años la indigencia y pobreza extrema de un 40% al 17%. Eso se puede ver claramente en la gente que camina en la calle y que se la ve mucho mejor alimentada y vestida que hace 15 años. Y en la enorme y magnífica estructura que transformaron a Santiago y el resto de las principales ciudades del interior. "Pero se olvidaron de muchos otros. Quedó la marginalidad. Los que estuvieron excluidos siempre. Son generaciones y generaciones de gente que nunca tuvo un trabajo fijo y que no completó ni siquiera los estudios primarios o lo hizo en forma ineficiente. Ahí hay al menos tres millones de personas a las que nunca les llegó nada de los avances que ven por la televisión", explica el sociólogo Jorge Burgos Parral.
El ingreso per cápita de los chilenos hoy es de unos 14.400 dólares anuales y Piñera está convencido de que con una reelección mediante tendría ocho años para elevar esa cifra a 24.000 dólares al año por cada chileno, que es la frontera para entrar en el desarrollo. Pero para esto se debería mantener un crecimiento sostenible del país en todo ese período del 6% anual. De acuerdo a los analistas, a causa del terremoto, este 2010 se podría alcanzar como máximo un 5%.
"Mi gobierno no será el del terremoto sino el de la reconstrucción", repite Piñera quien confía que el dinamismo de la construcción y el aporte estatal y privado a la reposición de infraestructura van a darle un empuje muy grande a la economía.
Pero tendrá que hacer frente a pérdidas por 30.000 millones de dólares. Cuenta para esto con dos fondos, primero el de Estabilización Económica de 11.200 millones de dólares que está para ser usado en estos casos, y otro de 6.000 millones que estaban destinados a dar becas a graduados universitarios que quisieran hacer doctorados en ciencias en el extranjero.
"Con ese dinero y algunas inversiones internacionales creo que en un período de 5 a 10 años Chile se recuperará totalmente. Pero el PBI será algo menor de lo que hubiese sido si la catástrofe no hubiera ocurrido", opinó el prestigioso economista Robert Pindyck, de la Sloan School del MIT.
También podrá echar mano a Codelco, la gran empresa del cobre que el año pasado facturó 5.000 millones de dólares. Durante la campaña Piñera habló de privatizarla. Al ser elegido dijo que se lo iba a pensar mejor. Ahora podría ser fundamental para gobernar.

Orlando Zapata Tamayo, la mecha de la dinamita.



El disidente que el régimen dejó morir
El castrismo desacredita a Orlando Zapata Tamayo, fallecido el 23 de febrero, después de 85 días de huelga de hambre. Sus compañeros de lucha recuerdan su humildad, destacan su coraje y aseguran que su muerte potenciará al movimiento opositor
A ntes de convertirse en mártir y símbolo de la disidencia cubana, Orlando Zapata Tamayo era un opositor desconocido, callado y con poco peso específico. Nunca destacó ni tuvo afanes de protagonismo. Quizás por ello el 20 de marzo de 2003, día en que fue detenido en La Habana junto con Marta Beatriz Roque y otros cuatro disidentes, el Gobierno lo excluyó del grupo de los 75 a los que enjuiciaría después por "conspirar" con Estados Unidos. Mientras los demás fueron condenados de inmediato a penas de prisión de hasta 28 años de cárcel, Zapata, un humilde albañil negro que entonces tenía 35 años de edad, quedó fuera del escarmiento. Su juicio no fue sumarísimo. Se realizó meses después y fue sancionado a 3 años de privación de libertad por desobediencia y desacato. Orlando Zapata no llegó a ser el número 76 de aquel grupo selecto de disidentes, pero al final se convirtió en el primero de la lista debido a una huelga de hambre de 85 días que lo dejó en el camino -murió el pasado 23 de febrero- y que ha movilizado como nunca antes al movimiento opositor cubano. Activistas de la vieja guardia como Óscar Espinosa Chepe, uno de los 75 condenados aquella primavera de 2003, asegura que su muerte ha provocado una conmoción sin precedentes en las filas de la disidencia. "En los últimos 50 años no sucedía nada así", afirma este economista de 70 años de edad, condenado a 20 de prisión en aquellos procesos y luego puesto en libertad con una "licencia extrapenal" por motivos de salud. "Era un hombre muy humilde, no quería hablar ni aparecer en las fotos. Fue el régimen el que lo convirtió en líder y en mártir con su intolerancia", dice Chepe. A su entender, la muerte de Orlando Zapata marca un antes y un después en su país, y no sólo para la disidencia, también para el Gobierno. De modo similar piensan todos los opositores consultados para este reportaje, de tendencias distintas: el criterio general hoy es que lo que hoy se conoce como el "caso Zapata" ha fomentado la unidad y servido de acicate al movimiento opositor, mientras que para el Gobierno, en términos de imagen, el resultado es demoledor. En los últimos días, media docena de presos políticos y un periodista disidente se han declarado en huelga de hambre en la isla, además de varios más en ayuno, para protestar por la muerte de Orlando Zapata. También exigen la liberación de todos los prisioneros políticos, que según datos de la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional son alrededor de 200, de ellos 65 considerados por Amnistía Internacional como prisioneros de conciencia.
"¿Zapata? ¿Qué Zapata...?"
La censura del régimen cubano y el férreo control sobre Internet impiden que la mayoría de la población conozca las acciones de miles de disidentes
MAURICIO VICENT - La Habana - 07/03/2010
El Paios - Madrid
Fariñas, 12 días en huelga de hambre

Otra cosa es el descontento. Nunca se había criticado tanto al Gobierno
La pregunta de Yairis González, una estudiante habanera de 20 años, puede chocar a los que viven fuera de la isla, pero refleja lo que sucede en Cuba.
Mañana se cumplen dos semanas de la muerte del preso de conciencia Orlando Zapata. Hasta la televisión oficial ha dado su versión de la huelga de hambre de 85 días que costó la vida al opositor -un simple "delincuente común", según el Gobierno-. Sin embargo, Yairis y muchos de sus compatriotas siguen totalmente ajenos al escándalo internacional, centrados en sus numerosos problemas cotidianos.
Ya se sabe que los medios de prensa en Cuba están controlados por el Estado y que el acceso a Internet es limitado. Bien por falta de información o por desconfianza, o porque hay otras prioridades y la vida es ya bastante dura, la mayoría de los cubanos sabe poco o nada de disidencia.
Además, está la propaganda oficial, que lleva medio siglo acusando a todos los opositores de estar vinculados de uno u otro modo al Gobierno de EE UU, y eso cala.
Por la razón que sea, cuando uno pregunta en la calle por Oswaldo Payá, Elizardo Sánchez, Héctor Palacios o cualquiera de los opositores de la vieja guardia, casi nadie los conoce. Igual ocurre con la bloguera Yoani Sánchez, y con las Damas de Blanco y con los 200 presos políticos que cumplen condenas en las cárceles, según datos de la oposición.
La muerte de Zapata ha conmocionado como nunca antes al movimiento disidente. Pero no ha representado un cambio sustancial en la situación antes descrita: la mayoría de los cubanos está lejos de la acera opositora. Otra cosa es el descontento popular. Nunca como ahora se ha criticado tanto al Gobierno en la calle por la desastrosa situación económica y por la nula voluntad oficial de promover unos cambios que la sociedad demanda a gritos.
"Sin duda, éste es el principal partido de oposición", asegura Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CDHRN). Sánchez es uno de los disidentes más veteranos, con casi 25 años de militancia. Cuando él comenzó, recuerda, "toda la disidencia se podía contar con los dedos de las dos manos". Hoy, el panorama es muy distinto. Da dos datos: "Hace 10 días la policía tuvo que detener a más de 110 opositores para evitar un homenaje a Orlando Zapata durante su funeral en Banes". En segundo lugar señala que "en 2002 el Proyecto Varela, de Payá, logró reunir 25.000 firmas para pedir un referéndum".
Sánchez calcula que hoy los activistas del movimiento opositor son "entre 5.000 y 8.000 en todo el país", aparte de simpatizantes. El número de organizaciones es difícil de calcular, quizás un centenar, quizás dos, en su mayoría pequeñas y divididas, que representan todas las tendencias políticas.
El Movimiento Cristiano Liberación, de Oswaldo Payá, y la Unión Liberal, de Héctor Palacios, son los grupos más numerosos. A este último pertenece Guillermo Fariñas, el opositor que se encuentra en huelga de hambre en Santa Clara para reclamar la libertad de 26 prisioneros políticos enfermos. Hay también históricos de línea dura, como Marta Beatriz Roque o Vladimiro Roca, y socialdemócratas moderados, como Manuel Cuesta Morúa, fundador del Arco Progresista, y Eloy Gutiérrez Menoyo, líder de Cambio Cubano.
Junto a la disidencia tradicional y grupos de derechos humanos como la CDHRN, en 2003 surgió el movimiento de las Damas de Blanco, integrado por las esposas, mujeres y familiares de los 75 disidentes encarcelados en la primavera de ese año. Ellas, junto a los presos políticos, han sido quienes más solidaridad internacional han logrado.
Hace un par de años apareció en escena la blogostroika o ciberdisidencia, revolucionando el panorama opositor. Su líder indiscutible es Yoani Sánchez. A esta radiografía hay que agregar un collage de periodistas disidentes, rockeros y raperos alternativos, académicos de izquierda y paracaidistas circunstanciales.
Según el economista Óscar Espinosa Chepe, miembro del Grupo de los 75, lo evidente es que "la realidad es cada vez más opositora". "Lo que más pesa hoy es el gran descontento popular", dice. Cuenta que hace unas pocas semanas asistió a un espectáculo humorístico en el teatro Carlos Marx: "Los jóvenes aplaudían a rabiar cada chiste crítico". Del mismo modo, piensa, el malestar es cada vez mayor dentro del Partido Comunista y también hay sectores críticos en las alturas.
Coincide con él Elizardo Sánchez, aunque llama a poner los pies en la tierra: "La situación de la disidencia en Cuba se asemeja a la de un estadio de fútbol: en las gradas está el pueblo mirando lo que sucede. Abajo estamos unos cuantos opositores y el Gobierno, que nos persigue".

La lucha secreta contra el "CAPITALISMO"

Revelan que terroristas de la ETA y de las FARC entrenaron en Cuba y Venezuela para "globalizar la lucha"
Así lo confirmaron ex guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Indicaron que Chávez y el régimen de los hermanos Castro gestionaron los vínculos entre los grupos armados y capacitaron a los escuadrones

"ETA y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) compartieron cursos sobre prácticas terroristas en campos de adiestramiento de Venezuela y con protección del régimen chavista , al menos, hasta 2008, pese a que la banda había reventado la tregua", informan medios venezolanos.La colaboración entre ETA y FARC fue granjeada en Cuba, "alianza sobre la que también orbitan agentes del aparato del Estado chapista". Conexión que fue revelada el juez Eloy Velasco en el auto en el que procesa a seis etarras y a otros siete narcoterroristas de las FARC.Por su parte, el diario El País divulgó tanto en su edición impresa como en la digital que el objetivo de las bandas terroristas ETA y FARC al hacer entrenamientos conjuntos era "globalizar" la lucha armada.Ambas informaciones fueron difundidas horas después que los gobiernos de España y Venezuela dieran por superadas las tensiones que sobre el particular se produjeron esta semana. Según se desprende entrevistas realizadas a guerrilleros, las FARC recibieron entrenamiento en manejo de explosivos por parte de las ETA en territorio venezolano.Según declaraciones de ofrecidas por un conductor de FARC, ofrecidas a la policía de Bogotá, los instructores etarras fueron recibidos en territorio venezolano por Arturo Cubillas, quien estaba acompañado por grupo de "personas armadas" que "parecían militares venezolanos".Según el relato del conductor, los instructores "llevaban equipaje y durante el viaje hicieron llamadas desde varios móviles. Hablaban en español, francés y una lengua desconocida (vasco)". Los entrenamientos se habrían realizado en una finca denominada La Veremos, en El Amparo y Guasdalito. "Los alumnos éramos 13 milicianos de las FARC y 7 del FBL (Frente Bolivariano de Liberación). El curso duró 20 días y estuvieron presentes cuatro comandantes de mayor formación que el resto", comenta el guerrillero

jueves, 4 de marzo de 2010

Realidades economicas - Cuba.

Gobierno cubano reconoce escasez de víveres y que reformas no dan resultados

Los mercados agropecuarios estatales de La Habana recibieron en enero solo el 60 por ciento de los alimentos esperados y en febrero 64 por ciento, revela hoy el diario oficial Granma, y añade que las reformas del campo que impulsa el presidente Raúl Castro aún no han dado resultado.
Granma, órgano portavoz del gobernante Partido Comunista, asegura que la escasez de plaguicidas y combustibles “originó costosos daños”, y que hubo problemas de suministros y comercialización, pero que los campesinos opinan, además, que los cambios en el sector “no son aún todo lo beneficiosos que se esperaba”.
“A veces el exceso de trabas y prohibiciones constituyen fuentes para el delito y el soborno”, afirma el periódico, y detalla excesos de burocracia, descoordinación y rigidez en la producción y distribución de alimentos.
Según Granma, “hay un planteamiento casi general de los productores: concurrir, sin escalones intermedios, a los mercados de Ciudad de La Habana”.
Acepta que “es difícil entender” el desabastecimiento cuando ha habido medidas estratégicas, de reorganización y de control del sector agropecuario adoptadas en los últimos años por el Gobierno del general Castro, quien ha dicho que la producción de alimentos es asunto de “seguridad nacional”.
“Muchos (...) esperaban en enero y febrero un escenario diferente dado que el aumento de precios beneficia a los productores, junto a otros factores como la explotación de tierras ociosas entregadas en usufructo, la creación masiva de fincas y el uso más racional y disciplinado de las fuerzas y medios técnicos”, añade el informe.
Entre las causas del desabastecimiento, señala que los sectores cooperativo y campesino, responsables del 70 por ciento de los alimentos que llegan a los mercados agropecuarios estatales, “no recibieron en el último trimestre del 2009 fertilizantes y productos químicos para proteger sus plantíos”.
La actual crisis cubana, la mayor desde que hace dos décadas se hundió la Unión Soviética y se acabaron sus subsidios, ha forzado al Gobierno del general Castro a mermar en un tercio las importaciones, sobre todo las de alimentos, que cubrieron el 80 por ciento de lo que llegaba a las mesas de los cubanos.
Las autoridades culpan al bloqueo económico estadounidense, en vigor desde 1962, a los huracanes que azotaron la isla hace dos años y a la crisis financiera global, entre otros factores, mientras la oposición acusa de ineficacia crónica al único Gobierno de América que se declara comunista.
Según el economista disidente Oscar Espinosa Chepe, “las medidas económicas tomadas aisladamente y llenas de contradicciones, en un contexto que hacen imposible su funcionamiento, han sido más que insuficientes”.
“Los problemas siguen aumentando y la crisis no sólo tiene tintes económicos y sociales, sino que se acrecienta el disgusto de la población por el impactante empeoramiento del nivel de vida”, dice Espinosa, uno de los 75 opositores apresados en 2003, ahora excarcelado por razones de salud.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Realidades historicas, han pasado 5 decadas de desgaste institucional en Cuba.

Lo que no sabe Cuba
M. Á.BASTENIER 03/03/2010


Cuba es la peor enemiga de sí misma. Y si cupiera alguna duda, la muerte de Orlando Zapata sería la prueba irrefutable. Tanto si el Estado castrista ha dejado con su indiferencia que muriera el disidente, 85 días en huelga de hambre, como si ha colaborado con torturas o malos tratos -que La Habana desmiente-, su gesto puede marcar un antes y un después, en la medida en que ha provocado el repudio del mundo y la reacción en cadena de otros presos políticos, que se suman a esa durísima forma de protesta.
Fariñas continúa su ayuno en casa tras permanecer varias horas en un hospital
Raúl Castro deja morir a los disidentes porque desconoce el mundo y cree conocer a los cubanos
Cincuenta años de amurallamiento nacional producen una pérdida de masa crítica. La Cuba de 1959, aunque terriblemente injusta, poseía un excelente conocimiento del mundo exterior, ignorancia que si es grave para cualquier país democrático, mucho más para las dictaduras que pagan un altísimo precio por no estar siempre sobre aviso. Y Cuba en 2010 ignora cómo es el mundo, porque si los recuerdos de las aventuras internacionalistas en Angola y Etiopía tenían un sentido hace cuatro décadas, dejaron de tenerlo con la desaparición de la URSS en 1991 y el fin de la división del planeta en dos bloques; de igual forma que es imposible comparar hoy lo que significó para la izquierda la guerra de Vietnam en los años sesenta y setenta con los conflictos de Irak o Afganistán, en los que no sólo no juegan ningún papel la extinta Moscú ni la reformulada China, sino que todos los Gobiernos del Tercer Mundo aceptan la intervención de Estados Unidos.
Cuba no ha respondido a la con todo modesta apertura del presidente Obama, que en abril de 2009, en vísperas de la Cumbre de las Américas en Trinidad, liberalizó la posibilidad de viajar a la isla y enviar remesas de dinero y especies. El segundo Castro, Raúl, ungido presidente hace dos años por enfermedad del primero, Fidel, no quiere entender que para que Washington normalice la relación y acabe con el embargo, debe primero instaurar libertades concretas que pueda saborear el ciudadano, aunque sólo sean de carácter económico.
El castrismo creó gracias a los subsidios de Moscú el mayor sistema de atención social de América Latina, pero esa munificencia entró en coma al mismo tiempo que la URSS, provocando la caída del PIB cubano un 24% en 1991 y un 15% en 1992, pese a lo que La Habana tiene que gastar 600 millones de euros al año en subvencionar alimentos, de los que importa un 80%, y 275 millones para comedores obreros. Los dos grandes pilares en los que se sustentaba su legitimidad eran esa preocupación por el bienestar ciudadano, y la defensa de la soberanía frente a Estados Unidos. A Raúl Castro es probable que le tiente el modelo chino, que también extrae uno de sus grandes flotadores del crecimiento económico, pero con el Estado Providencia en precario, se ha limitado a inyectar racionalidad en un poder constantemente cortocircuitado por lo que la analista María Teresa Romero llama "factores telúricos" -como pertenecer a la vieja guardia de sierra Maestra- con el fin de conseguir que la cadena de responsabilidad y mando sea la única que tome decisiones. Y si no ha hecho más puede deberse a que cree que vuelve a haber futuro. En los últimos tiempos, numerosos dirigentes latinoamericanos han visitado la isla, el brasileño Lula con frecuencia, y el venezolano Chávez prácticamente vive allí; Cuba será parte de una nueva OEA sin EE UU, como proyectan Brasilia y Caracas; y Venezuela se ha convertido casi en una segunda URSS, pagando a los técnicos cubanos que inundan el país, y fiando el crudo a la isla. Raúl Castro deja que mueran los disidentes porque desconoce el mundo y cree que conoce a los cubanos. Como escribe Jorge I. Domínguez: "En Cuba la soberanía es un artículo de consumo, y su goce un fin en sí mismo". La rebeldía castrista es el último bien fungible que esgrime el régimen, entre el espejismo chino y las dádivas chavistas.
Y no falta en medio de todo ello una diversidad de razones para condenar la muerte de Zapata. Para cualquier ciudadano, porque es de estricta justicia; para la derecha ideologizada, porque así se siente plenamente democrática; y para la coalición del resentimiento porque es una forma de atacar al presidente Zapatero por no haber batido el récord de velocidad en pronunciar esa condena. Pero no se puede condenar a Cuba sin hacer lo propio con el embargo norteamericano.

martes, 2 de marzo de 2010

La Cristina K en el pais de las Maravillas.

Un nuevo escándalo, mayor que el primero
Joaquín Morales Solá LA NACION

Sobre los escombros de una derrota, la Presidenta decidió construir un nuevo (y, seguramente, más grande) escándalo. Cualquier atisbo de fractura opositora se diluyó ayer después de escuchar a Cristina Kirchner. Era evidente la estrategia del Gobierno de golpear con un arma más novedosa y sorpresiva las puertas del Banco Central y de hacerse rápidamente de una parte importante de las reservas nacionales. Después de un largo panegírico sobre sí misma, y cuando la nación política ya se había cansado de esperar una noticia, la novedad que la Presidenta dio en el Congreso fue una insistencia en el método de doblar la apuesta y de nunca rectificarse
La oposición corría ayer en busca de un juez que frenara otra vez la aplicación del nuevo decreto de necesidad y urgencia. Era tarde. El decreto de diciembre fue derogado y, por lo tanto, ya es una cuestión abstracta en manos de la Corte Suprema de Justicia.
¿La oposición judicializaba la política, como denunció Cristina? Es probable. Pero, ¿qué otro remedio le quedaba si el Poder Ejecutivo se negó a enviar un proyecto de ley al Congreso para consensuarlo con la oposición? ¿Cómo deberían reaccionar los opositores si la Presidenta abrió las sesiones ordinarias del Congreso anunciándole a éste que lo evitaría? ¿Cómo, si la vida normal del Parlamento se inauguró con un decreto de necesidad y urgencia, un método creado precisamente para esquivar a los legisladores?
En rigor, fue el Gobierno el que obligó a una judicialización de la política con el decreto anterior. Como se lo recordó la primera Cámara judicial que ratificó la resolución de la jueza María José Sarmiento, el Gobierno podría haber convocado en diciembre a sesiones extraordinarias del Congreso para debatir la transferencia de reservas. Luego, el ex presidente del Banco Central Martín Redrado no tuvo más remedio que recurrir a la Justicia cuando el Gobierno decidió, el Día de Reyes, desconocer su estabilidad jurídica al frente de la conducción monetaria. Directamente lo echó.
El Gobierno no está seguro de nada en el Congreso y sólo trata de evitarlo, mediante decretos de necesidad y urgencia o sacándole el quórum necesario para debatir. Ayer sólo cambió el orden de los ingredientes, pero cocinó la misma ensalada que en diciembre.
Hay, sí, una diferencia notable con lo que ocurrió hace dos meses. Esta vez tiene al frente del Banco Central a una presidenta disciplinada, Mercedes Marcó del Pont, quien, al revés de lo que hizo Redrado, se apresuró con los trámites para transferir una porción de las reservas a las cuentas del gobierno federal. ¿Por qué sabía el directorio del Banco Central del contenido de ese decreto con la suficiente antelación como para que su directorio lo haya tratado ayer mismo? Legisladores opositores enviaban cartas documento a Marcó del Pont y redactaban nuevas presentaciones judiciales. La desesperación en las filas de la oposición era casi palpable.
En efecto, todo parecía tarde ya. El kirchnerismo había jugado con las cartas marcadas mientras confundía a los opositores con eventuales proyectos de leyes sobre el manejo de esas reservas. Las codiciadas reservas del Banco Central estarían ya en poder del Gobierno. Una comisión bicameral, dijo Cristina Kirchner, supervisará el uso de esas reservas. Pura formalidad si el dinero está en manos de los Kirchner. Los legisladores fueron condenados a opinar sobre hechos consumados, no a resolver sobre las reservas.
* * *
El "país real" de los Kirchner, del que no habló la Presidenta, es así de escarpado y de tortuoso. ¿Qué sucedería si la Justicia les ordenara devolver esos recursos al Banco Central? Siempre tendrán la posibilidad de mandarle al Central bonos para cobrar dentro de muchos años. Lo mismo ocurriría si el Congreso rechazara el nuevo decreto de necesidad y urgencia. Los Kirchner nunca devuelven lo que ya se llevaron. "La situación se vuelve así muy difícil, casi irrespirable", deslizó ayer uno de los legisladores opositores que participaba de incipientes negociaciones sobre un proyecto de ley que nunca llegó.
¿Cómo sobrevivirá una política que ha perdido ya los signos más elementales de la necesaria confianza? ¿Cómo convivirán los exponentes partidarios, en los próximos casi dos años, con un matrimonio que se las ingenia para darles la razón sólo a sus más acérrimos oponentes, que entrevén trampas hasta cuando ellos sonríen? Esas son las preguntas que no tienen respuestas, pero que trazan un horizonte cargado de peligros y de albures. Lo que queda de los Kirchner será siempre, definitivamente, peor.
El manejo de las estructuras de la administración (y la deserción política e institucional de muchos funcionarios) le permite a la pareja gobernante, no obstante, pequeñas conquistas en el país de fantasía que levantaron. Más de una hora y media habló ayer la Presidenta y no nombró ni una sola vez la palabra "inflación", que es la primera preocupación de la sociedad y el principal problema político y económico del país actual. Tampoco habló de la pobreza (salvo para autoelogiarse) ni de la escasa inversión privada que promueve la falta de seguridad jurídica. Inseguridad que ayer aumentó en dosis considerables, luego de que el Gobierno decidió ignorar al Congreso.
El fuego del escándalo, que estalló ayer sobre las cenizas del viejo escándalo, eclipsó otros momentos memorables del discurso de la Presidenta. El hilo de su discurso discurrió sobre el "país real", el suyo, y el "país mediático", el del periodismo. Nombró despectivamente a algunos diarios, entre ellos LA NACION, para quejarse de que ambos países eran muy distintos. ¿Por qué tendrían que ser iguales? Si fueran similares, ¿no se produciría de hecho otra deserción, la de la prensa en este caso? Insistir sobre estos conceptos es ya inútil: los Kirchner creen que sus problemas se deben a que el Indec no maneja los diarios. Basta. No discuten más.
Hubo instantes que no carecieron de hipocresía. Uno de ellos fue cuando se refirió a jueces inservibles, algunos opositores y otros, corruptos. En esos mismos momentos, su operador judicial todoterreno Javier Fernández trataba de salvar, como lo viene haciendo en los últimos días, al inverosímil juez Faggionatto Márquez.
Sometido estos días a un jury que podría expulsarlo de la Justicia, Faggionatto Márquez está sentado frente a un tribunal de siete jueces; se necesitan cinco votos para echarlo de la Justicia. Con una causa por enriquecimiento ilícito posterior a su suspensión como juez (y con una espectacular auditoría puesta en marcha por la Corte sobre su gestión), el oficialismo avanza sobre dos jueces del tribunal, el camarista Jorge Villada y el abogado Daniel Medah, para convencerlos de que se sumen a los votos de dos legisladores kirchneristas que apoyarían a Faggionatto Márquez. Si Fernández tuviera éxito, Faggionatto Márquez volvería al juzgado de Campana. ¿Será así la Justicia a la que aspira Cristina Kirchner?
No fue la única contradicción. ¿Para qué se respaldó en el Fondo Monetario si después diría que no le cree? ¿Para qué destrató a los radicales, justo cuando ellos habían decidido no faltar a la Asamblea Legislativa, contra la intuición de Elisa Carrió? ¿Para qué habló de una economía inigualablemente buena si su gobierno ejecutó el arrebato de reservas al Banco Central, en medio de la noche y a hurtadillas, con la definitiva y ciega decisión de los desahuciados?

Ayudemos a Chile, compremos sus buenos vinos.


Vinos de Chile: tocados, pero no hundidos
El terremoto arrasó los valles de Curicó y Maule, corazón histórico de la industria vinícola del país.

http://www.youtube.com/watch?v=ekwShZhvtUE
El terremoto en el centro-sur de Chile arrasó casas, destruyó puentes y se llevó la vida de centenares de personas. Pero el desastre también afectó al corazón de la actividad vinícola del país.
Esta es una de las principales fuentes de exportaciones que sólo el año pasado facturó US$1.400 millones, por lo que su pérdida supondría un golpe terrible para la economía.
Además el sismo no pudo ocurrir en un peor momento: los valles de Curicó y Maule, muy cerca del epicentro y donde se encuentran los viñedos más antiguos de Chile, estaban a punto de recolectar la uva cuando la tierra tembló.
Todavía de desconoce el verdadero alcance de la destrucción, aunque el mayor productor de vino -la empresa Concha y Toro- ya anunció que interrumpiría la producción y distribución al menos por una semana.
"Las pérdidas fueron importantes, sobre todo en bodegas y vino embotellado. Ahora estamos evaluando la magnitud exacta de los daños", afirmó a BBC Mundo un portavoz de la compañía.
Otras empresas también sufrieron graves pérdidas. Como la española Bodegas Torres que reconoció en un comunicado que los daños materiales fueron "importantes": unos 300 toneles aplastados, una tina de inox de 100.000 litros que se agrietó perdiéndose todo el vino, miles de botellas destrozadas.
"Alivio"
Aún así, ambas empresas afirman que las estructuras de los edificios en general aguataron bien, por lo que algunos observadores señalan que se recuperarán más rápidamente de lo que se temía en un principio.
Michael Cox, director de Vinos de Chile en el Reino Unido, afirma que este parece ser el caso de la mayoría de las empresas vinícolas de la zona.
"La primera impresión es que hay problemas de comunicaciones, algunos edificios están afectados, pero el sector no resultó devastado", afirmó a BBC Mundo.
Y agregó: "Aún tenemos que comprobar los daños. Sin duda fue un golpe duro pero confío en que no supondrá un problema demasiado grande".
Cox señaló que la producción vinícola chilena está extendida por varias regiones, muchas de ellas situadas al norte de Santiago, en zonas menos afectadas por el terremoto.
Esto -según él- alivia algo el impacto del desastre, añadiendo así un grano de optimismo a un país falto de buenas noticias.

lunes, 1 de marzo de 2010

Hugo Chavez, la FARC y el ETA - Terrorismo


La Audiencia en Madrid cree que el Gobierno de Chávez ayuda a ETA y las FARC
El juez Velasco procesa a seis miembros de la banda española y siete de la colombiana que trataron de matar a Uribe
EL PAÍS - Madrid - 01/03/2010


La Audiencia Nacional ve indicios de cooperación del Gobierno de Venezuela con ETA y las FARC. El juez Eloy Velasco ha procesado a seis supuestos etarras y otros siete miembros de la organización colombiana que pidieron ayuda a la banda terrorista para atentar contra altos cargos de este país en España, entre ellos el actual presidente Álvaro Uribe y su antecesor, Andrés Pastrana. El magistrado señala en su auto que hay datos de la investigación que indican la "cooperación gubernamental en la ilícita colaboración" entre ambas organizaciones.
Un juez de Belfast aprueba la extradición a España del etarra Iñaki de Juana
Identificado el tercer etarra detenido en Francia, un veterano con diez asesinatos a sus espaldas
Las 'embajadas' de ETA
Venezuela considera "tendenciosa" e "inaceptable" la acusación sobre ETA
Auto procesamiento del juez Velasco contra seis etarras y siete miembros de las FARC
Velasco detalla que en marzo y septiembre de 2000 dos miembros de las FARC -Edgar Gustavo Navarro Morales, El Mocho, y Víctor Ramón Vargas Salazar, Chato- se trasladaron a España y pidieron "colaboración" a miembros de ETA para localizar a Pastrana, y "más recientemente" trataron de hacer seguimientos al actual presidente colombiano Uribe.
Vínculos con el Gobierno de Chávez
El juez procesa al presunto etarra Arturo Cubillas Fontán, de 46 años, que ha ocupado un cargo en el Gobierno venezolano de Hugo Chávez, como director adscrito a la Oficina de Administración y Servicios del Ministerio de Agricultura del país. Cubillas era responsable del colectivo de ETA en esa zona desde 1999 y se encargaba de coordinar las relaciones con las FARC.
ETA lleva muchos años tejiendo redes con organizaciones y partidos de Latinoamérica, como en Venezuela, donde han llegado a residir más de cuarenta terroristas y que han mantenido una interlocución privilegiada con el Gobierno de Chávez. Goizeber Odriozola Lataillade, directora general del Gabinete de la Presidencia de Venezuela, está casada con Cubillas y ha acudido a múltiples manifestaciones chavistas portando una ikurriña.
"Obran diligencias en este procedimiento que ponen de manifiesto la cooperación gubernamental venezolana en la ilícita colaboración entra las FARC y ETA y en especial de Arturo Cubillas Fontán, que tiene o ha tenido un cargo público en ese país", señala el auto notificado hoy por Velasco. Cubillas planeó una reunión con el jefe de las FARC Raúl Reyes para celebrar en 2004 aunque finalmente no pudo llevarse a cabo tras producirse varias detenciones.
El auto señala las relaciones mantenidas entre ETA y las FARC desde los años ochenta, que les permitieron desarrolla proyectiles de forma conjunta y realizar entrenamientos en los campamentos de la guerrilla colombiana. En 2003, por primera vez en España se empleó una granada de similares características a las utilizadas por las guerrillas colombianas en sus campos de entrenamiento. Como contrapartida ETA se comprometió a localizar en España objetivos de las FARC, según el juez,
El resto de imputados son los supuestos etarras José Ignacio Echarte Urbieta, Cubillas, Ignacio Domínguez Achalandabaso y José María Zaldua por los delitos de tenencias de explosivos, y José Angel Urtiaga Martínez y José Miguel Arrugaeta San Emeterio, junto a los miembros de las FARC Emiro del Carmen Ropero, Rodrigo Granda, Remedios García, Luciano Martín y Omar Arturo Zabala, también el de colaboración con banda terrorista.
El magistrado ordena además que se traslade el procesamiento a los ministerios de Asuntos Exteriores y del Interior para que realicen las gestiones necesarias para conseguir la cooperación de los Gobiernos de Cuba y Venezuela y la entrega de los procesados que se refugian en esos países.

Venezuela considera "tendenciosa" e "inaceptable" la acusación sobre ETA
Zapatero pide explicaciones a Chávez después de que el juez Velasco haya visto indicios de "cooperación" de su Gobierno con la organización terrorista vasca y las FARC.- Uribe actuará con "prudencia" a través de "canales diplomáticos"

El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha anunciado este lunes desde Hannover (Alemania) que España ha pedido ya explicaciones a Venezuela después de que el juez Eloy Velasco considerara esta mañana que hay indicios de "cooperación" del Gobierno de Hugo Chávez con la alianza entre ETA y la guerrilla de las FARC colombianas. Tras la reclamación de Zapatero, el Gobierno de Venezuela ha tildado de "tendenciosa", "infundada" e "inaceptable" la acusación, al tiempo que critica que el magitrado se refiera "reiteradamente y de manera irrespetuosa" a Hugo Chávez. Colombia, por su parte, Uribe ha subrayado que actuará con "prudencia" para conocer la verdad a través de "canales diplomáticos".
"Mirando para otro lado"
El PP confía en Moratinos
Las 'embajadas' de ETA
El terrorismo de ETA
El jefe del Gobierno español, en una rueda de prensa conjunta con la canciller alemana, Angela Merkel, ha manifestado su respeto por la actuación del juez de la Audiencia Nacional, que ha procesado a seis etarras y siete miembros de las FARC por colaborar para atentar contra altos cargos colombianos en España. A renglón seguido, el jefe del Ejecutivo ha informado de que el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha hecho "las oportunas gestiones" con el Gobierno venezolano para pedirle esas explicaciones. Según fuentes de Exteriores, nada más conocerse la noticia del procesamiento Moratinos ha telefoneado a su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, para trasladarle el sentir de España. Maduro, por su parte, se ha comprometido a averiguar las causas por las que se acusa al Ejecutivo venezolano y a mantener informado a Moratinos.
"Se hacen señalamientos inaceptables"
"Estamos a la espera de las explicaciones por parte de Venezuela y, en función de esa explicación, actuará el Gobierno de España", ha añadido Zapatero. Fuentes diplomáticas españolas aseguran que la noticia sobre la supuesta relación del Gobierno venezolano con ETA ha sido una auténtica "sorpresa". Ante la posibilidad de que esos indicios apuntados por el juez tengan visos de realidad, subrayan que hay que confiar en la actuación de la Justicia. Horas después, Caracas ha difundido una nota oficial desde Montevideo, donde Chávez asiste a la investidura del presidente uruguayo, José Mujica. En el comunicado, el Gobierno de Venezuela sostienen que "se hacen señalamientos inaceptables, de naturaleza y motivación política, sobre el Gobierno venezolano".
A juicio de Caracas, en el auto judicial "se hace referencia a un ciudadano que vive en Venezuela desde mayo de 1989, como producto de los acuerdos alcanzados por Carlos Andrés Pérez y Felipe González". Aunque el comunicado no lo identifica, se refiere a Arturo Cubillas, un presunto etarra que trabajó para el Gobierno de Chávez y que, junto a los miembros de las FARC Edgar Gustavo Navarro Morales y Víctor Ramón Vargas Salazar, ha sido procesado por Velasco. "Sorprende que en ningún momento se menciona el nombre de los autores de este acuerdo", agrega el texto, para criticar que "el juez se toma la molestia de referirse reiteradamente y de manera irrespetuosa al presidente de los venezolanos, haciendo señalamientos tan tendenciosos como infundados acerca del Gobierno bolivariano".
Según Venezuela, las acusaciones del magistrado "son producto de la utilización de archivos contenidos" en el ordenador "supuestamente incautado a Raúl Reyes", número tres y portavoz de las FARC fallecido en un ataque colombiano a un campamento de esa guerrilla en territorio de Ecuador hace dos años. El comunicado agrega que Maduro, que se encuentra con Chávez en Montevideo, se ha comunicado con su colega español, y le ha recordado "el acuerdo de 1989, por el cual el ciudadano en cuestión reside en Venezuela a petición del Estado español". Añade que en la comunicación Maduro "repudió los señalamientos infames de este juez español y reiteró el profundo apego a los valores democráticos y humanistas que caracterizan al Gobierno Bolivariano de Venezuela". Fuentes de la Cancillería venezolana han explicado en Montevideo que la conversación entre Moratinos y Maduro fue "cordial" y que han quedado en seguir en contacto por este asunto.
El tercer actor implicado, el presidente colombiano, Alvaro Uribe, ha señalado también desde Montevideo que su Gobierno actuará con "prudencia" y buscará "a través de los canales diplomáticos" conocer la verdad de la presunta relación entre las FARC y ETA. El ex presidente colombiano Andrés Pastrana ha reclamado por su parte a Chávez "las aclaraciones necesarias" después de saber que, entre los planes de ETA y las FARC, estaba asesinarle a él y a Uribe. "Si Venezuela hoy está dando cobijo a miembros de las FARC y a ETA lógicamente la reacción no solamente va a venir del Gobierno español. La Unión Europea al final va a tener que pedir explicaciones al Gobierno de Venezuela y el presidente Chávez tiene que explicar muy pronto, muy claro, muy concreto y muy directo estas acusaciones", ha indicado. Según Pastrana, el auto es"muy preocupante" porque, a su juicio, por "primera vez" la Justicia española tiene "pruebas claras" de la relación entre las organizaciones terroristas española y colombiana, algo sobre lo que hasta ahora sólo se tenían "rumores e informaciones específicas no confirmadas".

"Mirando para otro lado"
El senador del PNV Iñaki Anasagasti, nacido en Venezuela y que se ha destacado por sus críticas a Chávez, ha acusado al Gobierno español de llevar tiempo mirando "para otro lado" en lo que se refiere a la relación entre el régimen venezolano y ETA y las FARC. Para Anasagasti, las sospechas de conexión entre Chávez y ETA son algo "viejo", que su grupo ha denunciado "por activa y por pasiva" y "nunca" les "han hecho caso". El parlamentario nacionalista ha asegurado que en Venezuela se usa la expresión "tarde piaste pajarito" para referirse a a actitudes como la del Gobierno español, en referencia a su reacción tardía respecto a la relación del presidente venezolano con ETA y las FARC. En este sentido, Anasagasti ha subrayado que "hace mucho tiempo que el Gobierno español debería haber adoptado una beligerancia con un sistema no demócrata, autoritario como el de Chávez".

El precio de la violacion a Zapata, opiniones desde Mdrid.

Réquiem por Orlando
JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA 01/03/2010
El Pais, Madrid.

La muerte de Orlando Zapata pone en evidencia el completo agotamiento y la extrema fragilidad del régimen cubano. Que después de más de 50 años de control de todos los resortes de poder (político, económico y cultural), un régimen tenga que reprimir tan brutalmente a un albañil cuya única forma de resistencia ha sido pacífica y de palabra sólo significa una cosa: que el régimen cubano tiene tanto miedo a sus ciudadanos como ellos al régimen, o incluso más.
La disidencia cubana pide que se suspendan las huelgas de hambre
El actor Willy Toledo afirma que Orlando Zapata "no era más que un delincuente común"
El régimen cubano tiene tanto miedo a sus ciudadanos como ellos al régimen, o incluso más
Las intuiciones no suelen ser buenas consejeras, ya que a menudo son simples formas de confundir la realidad con nuestros deseos. Pero a la luz de lo ocurrido con otros regímenes de corte totalitario (piénsese en la Rumania de Ceausescu), un colapso repentino del régimen cubano debería ser mucho más probable de lo que pudiera parecer a primera vista. Si como nos dice el Gobierno cubano, 65 personas (presos de conciencia, según Amnistía Internacional) pueden subvertir sólo con sus palabras un régimen que presume de ser una revolución popular, lo que en realidad nos están diciendo los Castro es que son perfectamente conscientes de que los 50 años de revolución apenas durarían 50 horas si el régimen renunciara a la coacción física.
A estas alturas es poco discutible que la revolución cubana ha desembocado en una tiranía sostenida simplemente por la fuerza bruta. Pero para quienes todavía tengan sus dudas, el caso de Orlando Zapata nos ofrece un detallado estudio de caso de cómo los totalitarismos doblegan la voluntad de las personas. Primero, tres meses de prisión por quejarse públicamente "de lo mala que estaba la cosa"; luego, tres años de condena por participar en un ayuno opositor; y, finalmente, una vez en prisión, condenas sucesivas de hasta 36 años y continuas palizas y malos tratos por negarse a ser tratado como un preso común. Es por eso que la lucha entre Orlando Zapata y el régimen cubano ha sido a muerte: ambos sabían que cuando alguien se resiste de la manera que lo ha hecho Orlando (pacíficamente y hasta el final), no hay régimen que aguante.
Es cierto que 50 años de confrontación con el régimen cubano sólo han contribuido a reforzar al régimen. Pero al diálogo sin condiciones con el régimen, que es la otra opción (favorecida, entre otros, por España), tampoco parece haberle ido mucho mejor: si las cosas marchan bien, hay que dialogar mucho, pero si las cosas van mal (como ahora), mucha más razón para dialogar más intensamente todavía. Y lo mismo, pero al revés, respecto al diálogo con la oposición cubana: si las cosas van bien y hay señales de voluntad de cambio dentro del régimen, no vamos a estropearlo hablando con la oposición; y si las cosas van mal, qué vamos a ganar hablando con la oposición, ¿poner aún más nervioso al régimen y endurecer aún más la represión?
Como politólogo, es difícil aceptar que un proceder así constituya una "política". Más bien, al contrario, si entendemos la política como la aplicación de medios para lograr fines (y el sucesivo ajuste de esos medios a la luz de los resultados obtenidos), este proceder representa la negación de la política: se sabe lo que se quiere (un cambio pacífico hacia una democracia), pero no cómo lograrlo. Que España carezca de una política hacia Cuba digna de ese nombre se debe a varias razones: en primer lugar, España está tan enredada histórica y emocionalmente en Cuba que difícilmente puede partir de cero y examinar los méritos relativos de todas las opciones sin prejuicios; en segundo lugar, la falta de consenso interno en España sobre el tema (compárese el caso Zapata con el caso Haidar) debilita de antemano la eficacia de cualquier política hacia Cuba; y, en tercer lugar, incluso aunque España tuviera una política hacia Cuba, su margen de influencia sobre los acontecimientos internos sería pequeño mientras Brasil, Venezuela y muchos otros sigan creyendo, como Gaspar Llamazares, que se puede ser a la vez "amigo del régimen y de los cubanos" pese a la evidencia de que régimen y cubanos hace tiempo que han dejado de ser amigos entre ellos.
Todo ello explica que la (no) política de España hacia Cuba consista simplemente en mantener abiertos los canales de diálogo con el régimen para poder detectar una eventual voluntad de cambio con antelación, interceder ocasionalmente a favor de algún disidente (pero a cambio huir de los contactos a alto nivel con la oposición) y, por último, ofrecer al régimen cuantas oportunidades de apertura y desarrollo económico sean posibles (incluido un acuerdo de cooperación con la UE que no incluya condicionalidad política). No es nada descabellado, pero no llamemos política a lo que simplemente es la suma de algunas esperanzas débilmente hiladas entre sí. Ellos, como dice Raúl Rivero, sin pan ni palabras; nosotros, instalados en la impotencia.
La muerte valiente de Zapata
El castrismo desacredita al disidente fallecido tildándole de "preso común" - Sus compañeros de lucha recuerdan su humildad y destacan su coraje

MAURICIO VICENT - La Habana - 28/02/2010

Antes de convertirse en mártir y símbolo de la disidencia cubana, Orlando Zapata Tamayo era un opositor desconocido, callado y con poco peso específico. Nunca destacó ni tuvo afanes de protagonismo. Quizás por ello el 20 de marzo de 2003, día en que fue detenido en La Habana junto a Marta Beatriz Roque y otros cuatro disidentes, el Gobierno lo excluyó del grupo de los 75 a los que enjuiciaría después por "conspirar" con Estados Unidos.
La disidencia cubana pide que se suspendan las huelgas de hambre
A Zapata lo dejaron morir tras una huelga de hambre que duró 85 días
En los años noventa emigró a la capital cubana y trabajó duro como albañil
Nunca formó parte del Grupo de los 75, los llamados disidentes ‘oficiales’
Su caso ha alentado la unidad y servido de acicate para la dividida oposición
Mientras éstos fueron condenados de inmediato a penas de prisión de hasta 28 años de cárcel, Zapata, un humilde albañil negro que entonces tenía 35 años, quedó fuera del escarmiento.
Su juicio no fue sumarísimo. Se realizó meses después y fue sancionado a tres años de privación de libertad por desobediencia y desacato. Orlando Zapata nunca llegó a ser el número 76 de aquel grupo selecto de disidentes, pero al final se convirtió en el primero de la lista debido a una huelga de hambre de 85 días que lo dejó en el camino y que ha movilizado como nunca antes al movimiento opositor cubano.
Activistas de la vieja guardia como Óscar Espinosa Chepe, uno de los 75 condenados aquella primavera de 2003, asegura que su muerte ha provocado una "conmoción sin precedentes" en las filas de la disidencia. "En los últimos 50 años no sucedía nada así", afirma este economista de 70 años de edad, condenado a 20 de prisión en aquellos procesos y luego puesto en libertad con una 'licencia extrapenal' por motivos de salud.
"Era un hombre muy humilde, no quería hablar ni aparecer en las fotos. Fue el régimen el que lo convirtió en líder y en mártir con su intolerancia", piensa Chepe.
A su entender, la muerte de Orlando Zapata marca un "antes y un después" en su país, "y no sólo para la disidencia, también para el Gobierno". De modo similar piensan todos los opositores consultados para este reportaje, de todas las tendencias (y muchas veces no bien avenidos): el criterio general hoy es que el "caso Zapata" ha fomentado la unidad y servido de acicate al movimiento opositor, mientras que para el Gobierno, en términos de imagen, el resultado es demoledor.
En los últimos días, media docena de presos políticos y un periodista disidente se han declarado en huelga de hambre en la isla, además de varios más en ayuno, para protestar por la muerte de Orlando Zapata. También exigen la liberación de todos los prisioneros políticos, que según datos de la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CDHRN) son alrededor de 200, de ellos 65 adoptados por Amnistía Internacional como prisioneros de conciencia.
Orlando Zapata Tamayo era uno de esos presos de conciencia. Pero la historia de cómo ese joven albañil negro de una pequeña localidad del oriente cubano llegó a convertirse en el mártir de la disidencia que es hoy, es larga y gris. Zapata era el segundo hijo de una familia humildísima de Banes, un pueblo de 35.000 habitantes situado a 830 kilómetros al este de La Habana. De allí era oriundo Fulgencio Batista, contra quien se alzaron en armas Fidel y Raúl Castro, que nacieron a pocos kilómetros del lugar, en el asentamiento de Birán.
Zapata nunca destacó ni tuvo carisma, está claro. Sus compañeros de disidencia lo recuerdan como alguien "muy sencillo" y de "pocas palabras", pero "valiente". "No tenía miedo", asegura Marta Beatriz Roque, la disidente del grupo de los 75 que fue arrestada junto a él aquel 20 de marzo de 2003. "Aquel día, cuando llegó la policía y nos detuvo, le pegaron: a cada golpe gritaba ¡vivan los Derechos Humanos¡". Marta Beatriz Roque (sancionada a 20 años de cárcel, en libertad por motivos de salud) admite que entonces casi nadie lo conocía y que hasta hace no mucho eran pocos los que se preocupaban por su situación, "aunque ahora todo el mundo habla de él y lo quiere mucho".
Está claro que Orlando Zapata no era un disidente mediático y además había llegado relativamente tarde a la oposición. En los años noventa del pasado siglo emigró de Banes a la capital cubana y se buscó la vida como pudo, fundamentalmente de obrero y albañil. Cuenta Roque que tuvo muchos problemas... "Le pagaban poco, lo trataban mal, se sentía engañado y decía que constantemente violaban sus derechos... Fue así como poco a poco entró en contacto con el movimiento de derechos humanos".
Inicialmente se vinculó al grupo de Oscar Elías Biscet, líder de la Fundación Lawton, y también apoyó en las calles la iniciativa del Proyecto Varela, de Oswaldo Payá, y militó en el Movimiento Alternativo Republicano, un pequeño grupo opositor. Pero su trayectoria como activista fue corta.
La policía la interrumpió en diciembre de 2002, cuando se dedicaba a actividades opositoras junto a Biscet. Fue acusado de "alteración del orden" y "desórdenes públicos", pero el 9 de marzo de 2003 salió en libertad condicional. A los pocos días se sumó a un ayuno en demanda de la libertad de Biscet que organizaban Roque, el opositor Nelson Molinet -otro de los presos del grupo de los 75, condenado a 20 años de cárcel- y tres disidentes más.
De aquí en adelante su historia es conocida. Descartado como disidente de primera división, los tribunales lo condenaron a una sanción menor fuera del grupo de los 75. Tres años de privación de libertad. "Pero Orlando era de los bravos, de los que no se doblegan ni tolera las injusticias", recuerda Oswaldo Paya. "En la cárcel lo maltrataron brutalmente, pero el siempre se rebeló", asegura el opositor, que explica que sólo así, "por la saña de los carceleros", pudo acumular 36 años de condenas en juicios realizados dentro de la propia prisión.
Elizardo Sánchez, presidente de la CDHRN, considera que la "intolerancia del régimen totalitario" y el "ensañamiento" de sus victimarios fue lo que convirtió a Orlando Zapata en un símbolo de la disidencia y en un "mártir de la nación cubana". "Sólo de ellos es la responsabilidad, y aunque ahora van a tratar de desprestigiarlo su muerte va a suponer un punto de inflexión".
Sanchez recuerda que Zapata inició la huelga de hambre sólo para exigir un trato humanitario. Pero ahora, dice, su símbolo va a "radicalizar el discurso y las acciones" del movimiento opositor y esta "indignación" se va a traducir en una mayor "unidad". "Ya estamos viendo movilizados juntos a los grupos de la disidencia tradicional con las Damas de Blanco y los blogueros y ciberdisidentes", opina.
Ayer, cinco días después del fallecimiento de Orlando Zapata, la prensa cubana mencionó por primera vez su caso y, efectivamente, lo hizo para desacreditarle. Según Granma, "pese a todos los maquillajes" Zapata era un simple "preso común".
El diario comunista dice que fue "procesado por los delitos de violación de domicilio (1993), lesiones menos graves (2000), estafa (2000), lesiones y tenencia de arma blanca (2000: heridas y fractura lineal de cráneo al ciudadano Leonardo Simón, con el empleo de un machete)". El periódico asegura, además, que "adoptó el perfil político cuando ya su biografía penal era extensa" y ratifica la posición oficial: todos los opositores son "mercenarios" al servicio de Washington.
Disidentes de todas las tendencias, de nuevo unidos, criticaron al Gobierno por la "canallada" de estos argumentos. La mayoría coincidieron en que si Zapata tuvo antecedentes, también los tuvieron muchos próceres cubanos y eso no les resta méritos. Activistas de línea dura y socialdemocratas como Manuel Cuesta Morúa consideran que "lo importante es que estuvo dispuesto a dar la vida pacíficamente por demostrar la soberbia del Gobierno". Afirma Cuesta Morúa que "curiosamente, el Gobierno lo subestimó por ser negro, ser humilde y no pertenecer a ningún partido opositor conocido"; y ahora, aquel "a quien dejó morir", el preso que nunca fue de los 75, "se ha convertido en el símbolo de una sociedad que vive en un minuto de desesperación histórica y que merece la atención del mundo".

Que Viva Zapata!

Viva Zapata
A Cuban dissident is murdered while Latin leaders schmooze with Castro.

by MARY ANASTASIA O'GRADY - The Wall Street Journal

Mexican President Felipe Calderón wore a broad smile as he warmly greeted Cuba's Raúl Castro at the Rio Group summit on the posh Mexican Riviera last week. The two men, dressed in neatly pressed guayabera shirts, shook hands as Mr. Calderón, with no small measure of delight, gestured to his audience to welcome Mexico's very special guest.
A mere 300 miles away, in a military prison hospital in Havana, political prisoner Orlando Zapata lay in a coma. For 84 days the 42-year-old stone mason of humble origins had been on a hunger strike to protest the Castro regime's brutality toward prisoners of conscience. His death was imminent.
Zapata's grim condition was no secret. During his strike, for 18 days, he had been denied water and placed in front of an air conditioner. His kidneys had failed and he had pneumonia. For months human-rights groups had been pleading for international attention to his case.
But over at the Playa del Carmen resort on the Yucatán, Mr. Calderón wasn't about to let Zapata spoil his fiesta, or his chance to improve his image among the region's undemocratic governments. The summit went on as planned with no mention of Havana's human-rights hell. On Tuesday Zapata passed away.
Zapata's death while Latin American leaders broke bread with Castro is a coincidence that captures the cowardice and expediency toward Cuban oppression that has defined the region for a half century. Now the Latin gang, with Cuba as a prominent member, has decided to form a new regional body to "replace" the Organization of American States. To make their intentions clear, they banned Honduras's democratically elected President Porfirio Lobo from last week's meeting.
The Mexican foreign ministry did not respond to several requests last week for a statement from Mr. Calderón on Zapata's death. Its silence suggests that the only thing the Mexican president regrets is the unfortunate timing of the dissident's demise.
Yet Zapata hasn't gone quietly. His passing has once more elevated the truth about the lives of 11 million Cubans enslaved for the last 50 years under a totalitarian regime. And it has embarrassed the likes of Mr. Calderón. Newspapers across the globe, from Buenos Aires to Madrid, are denouncing the mind-boggling hypocrisy of those who feign concern for human rights while embracing Castro.
Like most Cuban dissidents, Zapata did not so much choose his role as martyr as it chose him. Born in the province of Holguin in the eastern part of the country, he moved through the Cuban education system as any ordinary citizen.
But the requisite Marxist indoctrination didn't take. Like so many Cuban patriots before him, once his conscience had been awakened no measure of cruelty could stop him from speaking out.
Zapata became part of a wave of peaceful resistance that began to organize and grow bolder in the late 1990s and early 2000s. He was detained three times in 2002. According to Miami's Cuban Democratic Directorate, which tracks dissident activity, he was arrested for a fourth time on Dec. 6, 2002, "along with [the prominent pacifist and medical doctor] Oscar Elías Biscet."
Dr. Biscet, a devout Catholic and disciple of Martin Luther King Jr.'s adherence to nonviolence, began opposing the regime when he learned of its policy of suffocating babies who survived abortions. Today he is considered one of the island's most important human-rights defenders. His continuing imprisonment and torture are well documented. It is not known whether Mr. Calderón, who also describes himself as a Catholic, discussed Mr. Biscet's plight with his guest Raúl
Zapata was arrested again in March 2003 along with 74 others in what the resistance calls the "black spring." This time he was held and in May 2004 he was sentenced to 25 years. But his commitment to his brethren never wavered. Indeed, it deepened.
In July 2005, at the Taco Taco prison, he took part in a nonviolent protest marking the 1994 massacre of 41 Cubans who had tried to flee the island on a tugboat and were drowned by state security. That got him another 15 years in the clink.
Zapata was judged guilty of "disobedience to authority" and was repeatedly tortured. But he died a free man, unbroken and unwilling to give up his soul to the regime, which is more than can be said for Mr. Calderón. Word is that Mr. Calderón noticed the offshore drilling contracts Castro has given to Brazil's Petrobras and is cuddling up to the dictator in hopes that Mexico's Pemex will be next.
As to Cuban freedom, the yearning lives on, and Zapata's death is already serving as a source of renewed inspiration to the movement. The regime knows this, which is why state security put his hometown on lockdown the day of his funeral. Even as Cubans mourn their loss, it is certain that, treasuring his personal triumph over evil and his gift of bravery to the nation, they will not let his death be in vain.
Write to O'Grady@wsj.com