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sábado, 30 de octubre de 2010

Opiniones de un comunista argentino en retiro en Miami Beach.

Verdades incómodas, memorias de un viejo comunista argentino.

En entrevista hecha la semana pasada, el ex dirigente político argentino Ismael Viñas cuestiona con dureza algunos iconos de la izquierda latinoamericana y no teme quedar en minoría. Tiene un consejo para Hugo Chávez: "Si quiere pasar a la historia, debe actuar como un buen político burgués"

Durante el proceso a Antonio Gramsci, Benito Mussolini dijo que había ordenado encarcelar al líder comunista pues “es necesario evitar que su cerebro continúe pensando”. Pero Gramsci siguió pensando desde la cárcel, pensando en contra del sentido común y de consignas que estaban llevando a la destrucción a la clase obrera italiana.

El lema de Gramsci era: “La verdad es siempre revolucionaria”, y por lo tanto, nadó contra la corriente de lemas y frases hechas heredadas de un marxismo crecientemente anquilosado por el estalinismo.

Aunque no se declare discípulo de Gramsci, Ismael Viñas es lo más parecido a un Gramsci que ha dado la Argentina. En un país cuya mayor expresión de anquilosamiento marxista fue el partido Comunista liderado durante décadas por Victorio Codovila, y donde la izquierda foquista reemplazó ese anquilosamiento marxista abrevando en las consignas de la Revolución Cubana o de la Revolución China –y aceptando acríticamente sus postulados–, Ismael Viñas fue elaborando propuestas políticas para una Argentina que no era Cuba, que no era China, que no era la Unión Soviética.

Primero desde el Movimiento de Liberación Nacional en la década del sesenta, más tarde desde Acción Comunista a comienzos de la década del setenta, y posteriormente desde su exilio, como resultado del golpe militar de 1976, Viñas se ha dedicado, con empecinada lucidez, a analizar los errores de la izquierda latinoamericana y a ofrecer alternativas.

Cofundador con su hermano, el novelista David Viñas, de la mítica revista Contorno, que apareció en las postrimerías del peronismo, Ismael Viñas analizó luego durante casi medio siglo el papel de la izquierda en Argentina y en Latinoamérica en libros como Orden y Progreso: la era del Frondicismo; Tierra y clase obrera; La liberación nacional; Lumpenburguesías; La nueva etapa del imperialismo; Acerca de la globalización.

En el ínterin, inició serias polémicas detestadas en años anteriores por los exclusivos partidarios de la lucha armada, y ahora por aquellos deslumbrados con la parafernalia de un socialismo del Siglo XXI que parece haber sido monopolizado por bufones.

En una reciente conversación en su espaciosa casa de North Miami Beach, acompañado de su perro y de su gato, y de múltiples fotos familiares, entre las que resalta la de su madre, esa formidable judía llamada Esther Porter, destacada protagonista en las huelgas de la Patagonia que concluyeron con la matanza de 1.200 obreros, Viñas desmenuzó buena parte de la historia política del siglo XX en la Argentina y en América Latina.

Con serenidad, con amable ironía, con devastadora franqueza, analizó los avatares de una izquierda que osciló entre el reformismo y la lucha armada.

QUIMERAS
Cuando le preguntamos si existe un socialismo del siglo XXI encarnado por Hugo Chávez y algunos de sus aliados como Evo Morales, Rafael Correa o Daniel Ortega, Ismael Viñas larga una sonora carcajada.

–¿Qué diablos es ese socialismo del siglo XXI? ¿Qué cosa parecida al socialismo se puede hacer en un país como Venezuela? Yo escribí hace poco un artículo, que pensaba enviar a un diario, proponiéndole a Chávez que fuese un buen gobernante burgués. Se pueden hacer tantas cosas en Venezuela… En cambio, Chávez insiste en propuestas absurdas, como esas de que todo militante revolucionario debe leer a Rosa Luxemburgo. Ignoro si Chávez ha leído a Rosa Luxemburgo, una teórica de enorme envergadura, pero muy difícil de entender. Bueno, pero aparte de eso, señalaba en mi artículo que Venezuela es un país que posee una enorme riqueza gracias al petróleo. ¿Por qué, en lugar de comprar 100.000 fusiles en Rusia, para armar milicias, Chávez no va a haciendo algo a favor de sus compatriotas? ¿Por qué no gobierna como un buen burgués? Y cuando hablo de ser un buen burgués, estoy aludiendo a hacer una reforma agraria decente, producir alimentos, levantar fábricas, preocuparse por tener servicios de agua y de electricidad de calidad, reducir drásticamente el desempleo. Si hiciera eso, Chávez podría pasar a la historia como un buen gobernante. En cambio, ha decidido hacer el socialismo del siglo XXI y no puede siquiera evitar que se pudran los alimentos que está importando. Además, es un ser totalmente impredecible. No creo que un solo venezolano pueda pronosticar lo que hará Chávez mañana. Así no se construye el futuro de un país.

En cuanto al presidente de Bolivia Evo Morales, Viñas lo considera “Un presidente legítimo, con una mayoría real, que incurre en actos incomprensibles, como patear las partes pudendas a un rival en un partido de fútbol. Y Bolivia sigue teniendo un problema con Santa Cruz, una provincia con fuertes tendencias separatistas. Por supuesto, Morales tiene una mayoría absoluta, pero en el altiplano. Y ocurre que Santa Cruz es la única parte productiva de Bolivia, junto con cierta parte del Beni. No dudo que la mayoría de los santacruceños estén dispuestos a unirse a Brasil”.

MECADOS PARALELOS
Para Viñas, hay mercados regionales y mercados regionales. De un lado, un proyecto de envergadura, como el Tratado de Libre Comercio. Del otro, el proyecto del zorro libre en el gallinero libre: Mercosur.

–México, Estados Unidos y Canadá conforman un mercado regional de importancia. El Tratado de Libre Comercio permite un intercambio real de productos. Pero me pregunto qué están esperando los dirigentes de Mercosur: ¿Qué Brasil se los coma a todos? ¿Qué intercambio puede haber entre Bolivia, Paraguay, Brasil y Argentina? ¿Yerba mate contra yerba mate? ¿La yerba mate de Paraguay versus la yerba mate de Brasil? ¿El canje de la yerba mate por la soja? El único país importante de la región a nivel económico, aparte de Brasil es la Argentina. Y la Argentina es un país desinflado. Basta ver a sus gobernantes, Néstor y Cristina Kirchner. Tal vez sigan alternándose en el poder. ¿Quién va a ser el próximo candidato de los Kirchner, Néstor o Cristina? Eso habla de un país en decadencia. En la Argentina sólo perduran los mitos. Existe el mito de que durante la primera presidencia de Juan Perón, Argentina era una potencia. Muchos dicen que esa época era mejor. Por cierto que lo era. Veamos lo que ocurre en la actualidad. Hay desamparados viviendo y durmiendo en la Avenida de Julio, una de las principales de Buenos Aires. Eso no ocurría en la época de Perón. Había por supuesto miseria, pero nunca se alcanzaron en la Argentina los grados de miseria de la actualidad. Se ha reducido el poder de los sindicatos, y lo que ahora parece predominar es el lumpenaje. Yo no veo ningún proyecto político en los Kirchner. Es un gobierno que se pelea con el sector rural, o que aconseja comer cerdo porque es un afrodisíaco.

RECUERDOS DE LA REVOLUCIÓN
Viñas conoció muy bien al Che Guevara.
–La madre, Celia, estaba afiliada a mi organización, el Movimiento de Liberación Nacional. Celia era una mujer de una increíble valentía. Una vez estaba hablando en público y unos provocadores le arrojaron una granada de gas. Ella recogió la granada y se la devolvió a esos tipos. En cuanto al Che, lo vi por primera vez en Bolivia, previo a su ahora mítico viaje en motocicleta. Su proyecto no era hacer la revolución. Él iba a trabajar para el gobierno de Rojas Pinilla, como médico. Recuerdo que cuando nos contó, a mí y al abogado Ricardo Rojo, que se iba a Colombia, le preguntamos si estaba loco. ¿Cómo es que se iba a trabajar para la dictadura de Rojas Pinilla? Y lo convencimos. En esa oportunidad le mencionamos a un tipo “medio locatelli”, un caudillo caribeño que andaba armando una revolución, y le aconsejamos que se fuera a trabajar con él. El caudillo medio locatelli era Fidel Castro. El Che nos hizo caso.

LA ESTATURA DEL CHE
Luego del triunfo de la Revolución Cubana, Viñas dialogó en varias oportunidades con el Che Guevara.

–Es increíble cómo el Che creció en mi imaginación entre nuestro encuentro en Bolivia y nuestro reencuentro –señala. –Recuerdo que lo fui a visitar a una casa. Golpeé la puerta, y miré hacia arriba, esperando ver a un gigante. El había crecido en mis adentros. Pero el Che medía cerca de un metro setenta. Y yo mido un metro ochenta, y le llevaba una cabeza. Tuve que bajar la vista para encontrarme con el Che. Bueno, tuvimos una larguísima conversación. Y recuerdo que en esa ocasión me dijo cosas muy penosas. Me dijo, por ejemplo: “¿Sabes para qué sirve la izquierda después de la revolución? Para hacer purgas”. Porque el Partido Comunista de Cuba, que no había participado en la revolución, fue adquiriendo poder, y se dedicaba a purgar gente. El Che era en esa época ministro de Industrias, y ya había comenzado a tener conflictos. Y me contó que pensaba irse a Bolivia, como paso preliminar para tomar el poder en Argentina. Le pregunté si había visto el mapa de Argentina. Me dijo que no entendía mi pregunta. Le dije entonces: “Supongamos que tomas el poder en Bolivia. Y luego organizas una guerrilla para entrar en la Argentina. De La Paz a Buenos Aires hay unos cuatro mil kilómetros. Vas a tener que transportar tus combatientes en camiones. ¿Cómo van a hacer los combatientes para llegar a Buenos Aires sin ser destruidos por la fuerza aérea argentina?” El Che me preguntó si le estaba tomando el pelo. Le dije que lo pensara mejor. Que la Argentina no era Cuba. Y aunque no conocía mucho a Bolivia, al menos podía darle un dato: en la frontera entre Argentina y Bolivia, el Movimiento Nacionalista Revolucionario había hecho la reforma agraria. Los campesinos eran dueños de la tierra. “Si inicias allí la guerrilla, los campesinos te van a denunciar”, le advertí. Y fue justamente en esa zona donde el Che inició la guerrilla. Y por supuesto, los campesinos lo denunciaron. Siempre pensé que el Che tenía tendencias suicidas. Basta leer sus diarios.

CUANDO FIDEL ERA BUENO
–También conocí a Fidel Castro por la misma época –dice Viñas. –Un líder muy simpático, muy atractivo, muy carismático. Lo conocí cuando todavía era “bueno”. Todavía no se había declarado comunista. La desgracia de Fidel fue no jubilarse cuando cayó la Unión Soviética. Si lo hubiera hecho, hoy sería un héroe. ¿O acaso quiere hacer una revolución chavista en Cuba? Por supuesto, al principio era lógico que Fidel se apoyara en la Unión Soviética. ¿Qué otra salida tenía? De lo contrario, Estados Unidos se lo hubiera comido vivo. Hubiera lanzado cuatro, diez invasiones, hasta sacarlo del poder. Pero después, cuando se vino abajo la Unión Soviética ¿para qué siguió en el poder? Ahora Cuba es una dictadura latinoamericana más. No tiene sentido. Es muy triste decirlo. Pues al principio, todos en la izquierda fuimos castristas. A veces no tenemos idea de cómo la historia de los pueblos se conmueve por lo que ocurre en otra parte. Nadie puede imaginar qué emociones despertaban en las primeras décadas del siglo XX los soviets, la Revolución Rusa, Lenin. Todo eso estaba en la boca de todo el mundo. Los sindicatos no querían otra cosa que conquistar el poder. Muchos obreros creían que la Revolución estaba ahí, a la vuelta de la esquina. Y, con marcadas diferencias, algo así ocurrió con la Revolución Cubana.

LA VANIDAD, HERMANO, LA VANIDAD
Con el gobierno del líder chileno Salvador Allende, tanto Viñas como su organización, el Movimiento de Liberación Nacional, mantuvieron “una relación digamos institucional”.

Pero mucho antes del golpe del 11 de septiembre, había gran inquietud en sectores de la izquierda argentina por el rumbo que estaba tomando Allende.

–Recuerdo que una de nuestras dirigentes, Susana Fiorito –dice Viñas– viajó a Chile señalando nuestra alarma por lo que estaba ocurriendo. Temíamos un golpe militar. Todo el proyecto de Allende nos parecía una locura. ¿Quería hacer acaso una revolución desde arriba, secundado por el ejército chileno, uno de los más reaccionarios del continente? Y las decisiones de Allende no parecían atinadas. Fue él quien nombró a Augusto Pinochet como jefe del Ejército. Es como si hubiera elegido a su verdugo.

Por lo menos el general Prats, predecesor de Pinochet, era democrático. Allende cometió graves errores. Cuando alguien exhibe ante las masas reunidas al pie del Palacio de La Moneda el arma del Che que le regaló Fidel, debe estar seguro de que los que están abajo tienen con qué defenderse. No siendo así, se condena a todo un pueblo a morir bajo las botas de la dictadura por el deleite de un instante de vanidad.

Ahora bordeando los 86 años de edad, Ismael Viñas sigue escribiendo. En la actualidad prepara sus memorias, mientras sigue polemizando y diciendo verdades incómodas. “A mí edad”, dice, “estoy en cierto modo jubilado, pero nunca de la revolución”.

OPINIONES IMPOPULARES
He aquí algunos comentarios de Ismael Viñas sobre líderes de América Latina:

Hugo Chávez: “Es un ser totalmente impredecible. No creo que un solo venezolano pueda pronosticar lo que hará Chávez mañana. Así no se construye el futuro de un país”.

Evo Morales: “Un presidente legítimo, con una mayoría real, que incurre en actos incomprensibles, como patear las partes pudendas a un rival en un partido de fútbol”.

Ernesto Che Guevara: “En una ocasión me dijo cosas muy penosas. Me dijo, por ejemplo: ¿Sabes para qué sirve la izquierda después de la revolución? Para hacer purgas”.

Fidel Castro: “La desgracia de Fidel fue no jubilarse cuando cayó la Unión Soviética. Si lo hubiera hecho, hoy sería un héroe. ¿O acaso quiere hacer una revolución chavista en Cuba?”

Salvador Allende: “Cometió graves errores. Cuando alguien exhibe ante las masas reunidas al pie del Palacio de La Moneda el arma del Che que le regaló Fidel, debe estar seguro de que los que están abajo tienen con qué defenderse. No siendo así, se condena a todo un pueblo a morir bajo las botas de la dictadura por el deleite de un instante de vanidad”.

miércoles, 16 de junio de 2010

La final en Colombia, arriba Santos.

Santos y Mockus, ¿agua y aceite?
En la primera ronda, Santos se impuso por una diferencia de 25 puntos porcentuales sobre Mockus.

Colombia elegirá presidente este domingo entre un pragmático, que ha sido tres veces ministro y es apoyado por gran parte de los partidos políticos, y un idealista, que ha sido rector universitario y alcalde, y tiene el respaldo de grupos ciudadanos.
Juan Manuel Santos y Antanas Mockus son como el agua y el aceite cuando se trata de lo que representan y el estilo de hacer política. Sin embargo, ideológicamente son más parecidos de lo que muchos pensarían a primera vista.
Santos, de 58 años, y Mockus, de 57, aspiran a ganar el derecho de gobernar a Colombia en la segunda y última vuelta de las elecciones. Uno de los dos asumirá el poder el 7 de agosto.
(Mockus) Se bajó los pantalones en público, pidió perdón en una fuente pública, se casó encima de un elefante y se vistió de zanahoria. Es un gran comunicador
Jaime Castro, ex alcalde de Bogotá
El favorito para ganar es Santos, quien nunca ha sido elegido por voto popular para ningún cargo público, pero ha sido ministro en tres oportunidades. Hace 17 años fue Designado a la Presidencia, una figura similar al vicepresidente, que elegía el Congreso para sustituir al presidente en caso de ausencias, pero que casi nunca se usó en la historia del país.
Los más recientes trofeos en la vida pública de Santos son como ministro de Defensa de Álvaro Uribe: la muerte del guerrillero Raúl Reyes en Ecuador y el rescate de 15 rehenes que tenían las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) durante la Operación Jaque, a mediados de 2008.
Mockus ha sido rector de la Universidad Nacional de Colombia, el más importante centro de educación superior del país, y ha sido elegido dos veces alcalde de Bogotá, una ciudad que supera en población a algunos países de Centroamérica y el Caribe.
Como alcalde, Mockus conquistó logros en materia de cultura ciudadana, manejo de los recursos públicos y seguridad.
El economista vs el matemático
Juan Manuel Santos es un economista y administrador de empresas, considerado el heredero político del presidente Álvaro Uribe, quien lleva ocho años en el cargo y no pudo presentarse a una tercera elección.

Santos es considerado por muchos como el sucesor de Álvaro Uribe.
Antanas Mockus es un matemático y filósofo que se presenta como la alternativa frente al uribismo con su promesa de que la vida, los recursos públicos y la ley son sagrados. Pero ante todo es un pedagogo.
Algunos consideran que parte del éxito de Mockus, que en un momento superó a Santos en la intención de voto, radica en la forma como se comunica con los demás.
"Se bajó los pantalones en público, pidió perdón en una fuente pública, se casó encima de un elefante y se vistió de zanahoria. Es un gran comunicador", le recuerda a BBC Mundo el ex alcalde de Bogotá Jaime Castro.
En cambio, un senador del opositor Polo Democrático Alternativo, considera, según le dije a BBC Mundo, que "Mockus es un payaso".
Siendo muy joven, Santos viajó a Londres y se convirtió en el delegado de Colombia ante la poderosa Organización Internacional del Café, cuando ese grano era el principal producto de exportación de este país andino.
Diferencias de clase
De regreso a Colombia, Santos se convirtió en el subdirector del diario El Tiempo, un emporio mediático que su familia controló hasta hace muy poco.
Santos es un hombre acaudalado, de la clase alta bogotana, que nació en un mundo muy ligado a la política. De hecho, su tío abuelo Eduardo Santos fue presidente de Colombia en los años '30 del siglo pasado.
"Sin duda, Santos es un estadista que conoce muy bien el país y la realidad internacional", le apunta a BBC Mundo Lucía Jaramillo, la directora programática de su campaña presidencial.

En un momento, Mockus superó a Santos en la intención de voto.
Así como su pragmatismo le ha ganado adeptos, también le ha generado enemistades. El ex presidente liberal Ernesto Samper (1994-1998) ha acusado reiteradamente a Santos de haber conspirado en su contra para sacarlo del poder, luego del escándalo por la entrada de dineros del narcotráfico a su campaña.
A diferencia de Santos, Mockus es un típico personaje de la clase media, para el que casi nada en la vida le fue fácil. Hijo de inmigrantes lituanos que llegaron a Colombia después de la Segunda Guerra Mundial, el candidato del Partido Verde quedó huérfano a los 14 años y en algún momento de su vida quiso ser seminarista.
Santos es un pragmático, que militó en el Partido Liberal, luego se matriculó en la tercera vía de Tony Blair y ahora abandera un proyecto político de corte conservador, que promete la prosperidad democrática como complemento de la seguridad democrática que lideró Uribe.
Dos formas de hacer política
Mockus casi no ha tenido militancia política y ha hecho parte de movimientos que han tenido corta duración y han buscado los llamados votos de "opinión". Sus críticos aseguran que es un líder "mesiánico" y él se define como idealista e ingenuo.
"Yo creo que le falta la malicia indígena de los colombianos", le dijo a BBC Mundo la senadora Cecilia López, del Partido Liberal.
Sólo los diferencia que Mockus es un hombre transparente y que Santos ha rayado en los límites de la ley
Carlos Gaviria, ex candidato presidencial
Sin embargo, la legisladora anuncia que mientras Mockus representa el cambio, "Santos es la imagen de la vieja política con sus ventajas y profundas desventajas".
El candidato del Partido Verde se considera inclasificable políticamente, porque es amigo de la intervención del Estado, y por eso lo tachan de izquierdista, pero al mismo tiempo favorece las privatizaciones en ciertos casos, y por eso lo llaman neoliberal.
Carlos Gaviria, ex candidato presidencial del izquierdista Polo Democrático Alternativo, le apunta a BBC Mundo que "tanto Santos como Mockus no difieren sustancialmente en su proyecto político, porque ambos quieren mantener lo que ha hecho Uribe".
"Sólo los diferencia que Mockus es un hombre transparente y que Santos ha rayado en los límites de la ley", agrega Gaviria.
Cecilia López insiste en que "Santos es la imagen de la vieja política", mientras que "Mockus representa el cambio".
Pero Lucía Jaramillo subraya que, a diferencia de Mockus, "Santos no necesita sacralizar ni mitificar ninguna propuesta".
Es evidente que, no obstante sus coincidencias en ciertas metas, Santos y Mockus son distintos como personas y en la forma como actúan en la vida pública, y ambos consiguen lo que se proponen.

martes, 15 de junio de 2010

Ojala que no pase, nos afectaria a todos..

Soros: European recession next year "almost inevitable"
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LONDON (Reuters) - Europe faces almost inevitable recession next year and years of stagnation as policymakers' response to the euro zone crisis causes a downward spiral, billionaire investor George Soros said on Tuesday.
Flaws built into the euro from the start had become acute, Soros told a seminar, warning that the euro crisis could have the potential to destroy the 27-nation European Union.
The euro's lack of a correction mechanism or of a provision for countries to leave it could be a fatal weakness, he said.
Germany had imposed its criteria on how a 750 billion euro ($1 trillion) euro zone rescue mechanism should be used and was imposing its own standards -- a trade surplus and a high savings rate -- on the rest of Europe, Soros said.
"But you can't be a creditor country, a surplus country, without somebody being in deficit," he said.
"That's the real danger of the present situation -- that by imposing fiscal discipline at a time of insufficient demand and a weak banking system, by wanting to have a balanced budget you are actually ... setting in motion a downward spiral," he said.
Germany would do relatively well because the decline in the euro had boosted its economy, he told the seminar on the euro zone crisis organized by two thinktanks, the European Council on Foreign Relations and the Center for European Reform.
"Germany is going to smell like roses but (the rest of) Europe is going to be pushed into a downward spiral, stagnation lasting many years and possibly worse than that," he said.
"In other words, I think a recession next year is almost inevitable given the current policies," Soros said, later clarifying that he meant a recession in Europe as a whole.
WARNS OF SOCIAL UNREST
"If there is no exit, (it) is liable to give rise to social unrest and, if you follow the line, social unrest can give rise to demand for law and order and (sow the) seeds of what happened in the inter-war period," he said.
Political will to forge a common fiscal policy in Europe was absent and since Europe was liable to move backwards if it did not advance, "the crisis of the euro could actually have the potential of destroying the European Union," he said.
European banks had bought large amounts of the sovereign bonds of weaker euro zone countries for a tiny interest rate differential, Soros said.
"That's one of the reasons why the banks are so over-leveraged and why the German and the French banks own Spanish bonds," he said.
"Now ... they have a loss on their balance sheets which is not recognized and it reduces the credibility of those banks so the banking system is in serious trouble," he said.
"The commercial paper market, for instance, in America is now refusing to lend to European banks so there is even a funding crisis and the ECB (European Central Bank) has to step in and the banks are unwilling to lend to each other," he said.

martes, 25 de mayo de 2010

La Argentina en su Bi-Centenario.


Argentina: bicentenario de una patria contradictoria
El bicentenario lo tiñó todo de celeste y blanco: Argentina celebra a pura bandera los 200 años de la Revolución de Mayo, puntapié inicial de su proceso independentista de España.
Flamean en las calles y los autos, en escarapelas sobre las solapas ciudadanas, en escenarios armados en varias ciudades del país para cuatro días de festejos.
A ratos expresión de patriotismo efímero, otras veces fenómeno de mercado: el bicentenario ha dado excusa para un buen marketing de toda clase de productos, desde festivales artísticos y exposiciones científicas hasta cremas para el cuerpo, vinos y golosinas.
Lo cierto es que la fecha patria ha servido también para una reflexión sobre la sociedad construida en estos dos siglos desde aquella revolución radical, cuando en el Cabildo de Buenos Aires se decidieron los lineamientos del primer gobierno criollo.
Vea:clic Cómo son (o dicen que son) los argentinos

El bicentenario ha dado excusa para el mercadeo de toda clase de productos.
"Lo que fue realmente novedoso fue el proceso revolucionario como tal, el pasaje de una colonia a una comunidad basada en la soberanía popular, donde la propia sociedad pasó a legitimar el poder sin depender de factores externos", le señala a BBC Mundo la historiadora Hilda Sábato, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).
Desde entonces, el devenir político ha moldeado también el "ser argentino" que, con motivo del Bicentenario, está bajo la lupa. Lo que está en marcha, desde los medios de comunicación o las charlas de café, se parece bastante a una disección del ADN de una sociedad profundamente crítica de sí misma.
¿Con qué resultados? Inciertos. Tanto como las marchas y contramarchas de la historia: los relevamientos concluyen que los argentinos son básicamente contradictorios. Casi indefinibles.
Sociedad al diván
Una encuesta realizada por la consultora Graciela Römer & Asociados y el diario Clarín pone en porcentajes lo que los ciudadanos expresan sin rigor científico: por cada uno que afirma que los argentinos son generosos (51%) habrá otro que los califica de egoístas (44%).

Según los expertos, la argentinidad está ahora asociada al espectáculo y al fútbol.
Así, la sociedad se ve a sí misma como mentirosa y confiable, improvisada y previsora, nostálgica o alegre, racional y emotiva, individualista pero solidaria. Todo a la vez.
Una dualidad que explica, tal vez, la mirada implacable que los argentinos tienen de sí mismos mientras, desde afuera, se los califica de ególatras y autosuficientes. En el país del diván, los psicoanalistas se encuentran con una sociedad que puede ser definida también en términos clínicos: "neurótica y bipolar".
Sería deseable que hubiera discusión, pero no… es un bicentenario con mucha bambolla pero poca sustancia.
Hilda Sábato, investigadora de CONICET.
"Los argentinos tenemos dificultades para enorgullecernos de las cosas buenas y, a la vez, para revisar aquello de lo que deberíamos avergonzarnos. Eso indica trastornos de autoestima, una problemática narcisista", le explica a BBC Mundo la psiquiatra Graciela Peyrú, directora de la Fundación para la Salud Mental.
"Argentina es ciclotímica. Las reacciones son siempre duales: tenemos miradas muy críticas sobre nosotros mismos, hasta que se habla de cómo nos ve el mundo y ahí surge cierto patriotismo: ‘no nos reconocen, no nos tienen en cuenta’", coincide el sociólogo Luis García Fanlo, profesor de "Sociología de la argentinidad" en la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Vea: clic Dos siglos, en historietas
Capital versus provincias
Las dificultades que acarrea toda generalización se agravan, en este caso, por la estructura centralista del país: muchas conclusiones sobre cómo son los argentinos se basan, en realidad, en actitudes y opiniones de los porteños, que distan de las de los habitantes de las otras 23 provincias.

La gran "Patria Argentina", en una estatua callejera
"Las características de los argentinos de Buenos Aires, que se generalizan al resto, están marcadas por la vida del puerto. Históricamente, ellos eran quienes debían enfrentar los peligros, y no es lo mismo estar en el fondo de la casa que en la puerta", compara Aníbal Villa Segura, investigador de la Federación Psicoanalítica de América Latina.
La división entre ciudad y campo, capital y provincia, los porteños y "los del interior" ha marcado el discurso de la argentinidad.
De hecho, muchos historiadores destacan que la Revolución de Mayo estuvo lejos de esbozar un concepto de nación tal como se entiende hoy: fue un movimiento esencialmente capitalino, que recién adquirió cierto tinte federalista en 1816, con el congreso que declaró formalmente la independencia desde la provincia norteña de Tucumán.
"Así debemos ser"
Tampoco la idea de "argentinidad", entendida como el proceso de formación de una identidad compartida, está exenta de problemas.
Paradójicamente, la 'argentinidad' fue impuesta a los argentinos y, en ese sentido, que sea confusa o se haya diluido no sería preocupante. Lo preocupante es que no haya algo que la reemplace, con lo cual crecen las tendencias a la disgregación.
Fabio Wasserman, historiador de UBA.
Según los expertos, no se trata de un sentimiento nacido del proceso independentista, sino propio de fines del siglo XIX, cuando Argentina recibió una masiva oleada inmigratoria desde Europa y los gobiernos liberales de entonces establecieron políticas para amalgamar a los habitantes.
Se impuso así el castellano como lengua obligatoria, se diseñaron programas para enseñar historia y geografía en las escuelas y se desplegó una "parafernalia patriótica".
"Entonces se inventaron los próceres, los símbolos y los ritos como izar la bandera o cantar el himno, para unir bajo esos signos a gente con tradiciones muy distintas", detalla Sábato.
Pero esta operación cultural incuestionable en 1880 comenzó a plantear problemas en el siglo siguiente. Las posiciones historiográficas actuales destacan que, en ese proceso, se acallaron las voces de aquellos que poblaban el territorio antes de la conquista.

Se afima que Argentina llega a su bicentenario en un estado de "crispación" social.
"Paradójicamente, la 'argentinidad' fue impuesta a los argentinos y, en ese sentido, que sea confusa o se haya diluido no sería preocupante. Lo preocupante es que no haya algo que la reemplace, con lo cual crecen las tendencias a la disgregación", señala a BBC Mundo Fabio Wasserman, historiador de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.
Los analistas observan hoy una nota positiva que, a la vez, hace más compleja la pregunta de "cómo somos": la incorporación de otras identidades "parciales". Signo de ello serían los desfiles de colectividades extranjeras (paraguayos, bolivianos, peruanos y otros inmigrantes recientes) y de los pueblos originarios, como parte de los eventos del bicentenario.
Polarización
Pero no todos son avances. La sociedad argentina llega a las celebraciones en un estado de "crispación", un término deslizado por el gobierno de Cristina Fernández para reflejar los múltiples enfrentamientos que se registran en la vida sociopolítica del país.
Rencillas y acusaciones cruzadas que se manifestaron incluso en la asistencia a los festejos: allí donde fue la presidenta, se ausentaron sus contrincantes políticos, y viceversa.

Los analistas conciben la Argentina de hoy como el espacio opuesto a un diálogo.
Según analistas y ciudadanos, el estado de ánimo está en las antípodas del que sería necesario para crear un espacio de diálogo sobre la Argentina del futuro.
"Sería deseable que hubiera discusión, pero no… Es un bicentenario con mucha bambolla pero poca sustancia", afirma Sábato.
Fanlo coincide: "La argentinidad está ahora asociada al espectáculo y al fútbol… seguramente habrá más pasión en el Mundial que en el bicentenario, pero la cuestión sigue girando después de 200 años: cómo somos es una pregunta que nos seguimos haciendo los mismos argentinos".

sábado, 22 de mayo de 2010

Abajo con Lula, demagogo y "show man" malo.

El Informe Oppenheimer: El traspié de Brasil en Irán
La autoproclamada victoria diplomática de Brasil en Irán ha llevado a muchos comentaristas a especular que el gigantesco país sudamericano se ha convertido en el nuevo protagonista clave de la diplomacia mundial. Pero probablemente se equivocaron, o hablaron demasiado pronto.

El Informe Oppenheimer: El traspié de Brasil en Irán
La autoproclamada victoria diplomática de Brasil en Irán ha llevado a muchos comentaristas a especular que el gigantesco país sudamericano se ha convertido en el nuevo protagonista clave de la diplomacia mundial. Pero probablemente se equivocaron, o hablaron demasiado pronto.
En lugar de un triunfo diplomático, el anuncio hecho por el presidente brasilero Luiz Inácio Lula da Silva el 17 de mayo de que Brasil y Turquía habían sellado un acuerdo con Irán para resolver el conflicto mundial sobre el programa nuclear iraní podría pasar a la historia como un caso típico de megalomanía diplomática.
También podría plantear cada vez más preguntas sobre por qué Lula está tratando de resolver los mayores problemas del mundo --como el del programa nuclear de Irán o, semanas antes, el conflicto palestino-israeli-- mientras no alza un dedo para mediar en disputas que están mucho más cerca de casa, en Latinoamérica.
Después de firmar el acuerdo trinacional durante su visita a Irán, Lula se tomó de las manos con el hombre fuerte de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, y el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan, y proclamó que el acuerdo alcanzado era una ``victoria de la diplomacia''.
Según el pacto, que intentaba disipar los temores de Occidente de que Irán está secretamente enriqueciendo uranio para construir armas nucleares en violación de las reglas de no proliferación de las Naciones Unidas, Irán accedió a enviar a Turquía 1,200 kilos de uranio con bajo nivel de enriquecimiento, y recibir a cambio, alrededor de un año más tarde, cerca de 120 kilos de uranio enriquecido procedentes de Rusia y Francia para fines pacíficos.
El acuerdo fue similar a otro ofrecido por Estados Unidos, Rusia, China y Europa en octubre pasado, que Irán primero aceptó y luego declinó. Funcionarios brasileros y turcos dijeron que Irán hizo esta vez concesiones significativas, porque hasta ahora era renuente a enviar su uranio al exterior, y sólo aceptaba cambiarlo por uranio enriquecido en el extranjero si la transacción se realizaba de manera simultánea.
Pero sólo horas después de que Lula cantara victoria, la secretaria de Estado Hillary Clinton anunció que el gobierno de Estados Unidos había sellado un acuerdo con Rusia, China, Francia, Gran Bretaña y Alemania para imponer sanciones a Irán.
En otras palabras, las potencias mundiales consideraron que el pacto de Irán con Brasil y Turquía era otra estrategia dilatoria del régimen iraní para ganar tiempo mientras continúa con su programa de desarrollo de armas nucleares.
Los expertos en proliferación nuclear ven con escepticismo el acuerdo de Brasil, Turquía e Irán porque las circunstancias han cambiado desde octubre: Irán ha estado enriqueciendo uranio a toda velocidad, lo que significa que la actual oferta iraní de almacenar uranio en Turquía cubre un porcentaje mucho menor de su reservas de uranio que el que cubría en octubre pasado.
``No creo que haya sido una victoria diplomática'', me dijo Sharon Squassoni, una experta en proliferación nuclear del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, un instituto de investigación de Washington, y ex funcionaria del gobierno de Clinton. ``Más bien fue una maniobra de Irán para tratar de evitar nuevas sanciones internacionales. Desde ese punto de vista, les salió mal''.
Mi opinión: No tiene nada de malo que una potencia emergente como Brasil asuma riesgos políticos para tratar de resolver las grandes crisis internacionales, aún cuando Lula tiene un triste historial de apoyo a algunos de los dictadores más brutales del mundo, y en esta oportunidad le haya dado una legitimidad no merecida al régimen de Ahmadinejad con su visita a Teherán. Sería bueno que Brasil alguna vez también asumiera riesgos políticos en defensa de la democracia y los derechos humanos.
Pero, además de eso, ¿por qué Brasil no intenta mediar en el conflicto colombiano-venezolano sobre los guerrilleros colombianos que han recibido apoyo de Venezuela? ¿O en la disputa entre Argentina y Uruguay por la papelera instalada en la frontera entre ambos países? ¿O en la larga disputa territorial entre Chile y Perú? ¿O en la pelea de Ecuador con Colombia por el ataque del ejército colombiano en el 2008 a una base guerrillera de las FARC en Ecuador?
Probablemente Brasil considera que los asuntos latinoamericanos están por debajo de su estatura internacional, o tal vez teme que si trata de mediar en los conflictos de la región, todos sus vecinos le pedirán ayudas económicas que no desea asumir.
Pero no se puede ser un observador pasivo en el vecindario y pretender ser un protagonista clave en la diplomacia mundial. Si Brasil quiere jugar un rol central en los grandes problemas mundiales, quizás tendría que empezar haciéndolo en su propia región, con todas las responsabilidades que eso conlleva

lunes, 17 de mayo de 2010

Republica Dominicana

El oficialista PLD consolida su liderazgo en Dominicana
La victoria del partido de Leonel Fernández en las legislativas allana el camino hacia las presidenciales de 2012
IBAN CAMPO - Santo Domingo - 18/05/2010

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) gobernará de nuevo con mayoría absoluta en el Congreso Nacional los dos años que faltan para las presidenciales de 2012, tras la aplastante victoria cosechada en las elecciones del pasado domingo. Sus candidatos obtuvieron 31 de 32 escaños del Senado en juego y, a falta de las cifras finales, en la Cámara de Diputados su representación mostrará un panorama igualmente apabullante. El Partido Revolucionario Dominicano (PRD), principal de la oposición, se quedó sin representación senatorial en lo que supone un varapalo para el que sus dirigentes solo esgrimen una justificación: la formación en el poder abusó de los recursos del Estado a favor de sus candidatos.
Los dominicanos eligen un Congreso para seis años
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La jornada electoral estuvo marcada por un alto nivel de abstención, superior al 50%. Varios incidentes se saldaron con cinco muertos. Los grupos de observadores lamentaron la violencia en el proceso y reconocieron otras anomalías destinadas a alterar los resultados, aunque consideraron que eran hechos aislados. Los pronósticos del PLD se cumplieron con creces. Sus encuestas de campaña otorgaban a sus candidatos entre 28 y 31 escaños para las elecciones congresuales y municipales del domingo. Solo se le resistió la provincia de La Altagracia, bastión del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC).
En el ámbito municipal, las cosas le fueron igual de bien en números, si bien sufrió una pérdida trascendental al ceder el Gobierno de la ciudad de Santiago de los Caballeros, segunda en importancia del país. Al final de la jornada, el PLD obtendrá en torno al centenar de alcaldías de un total de 155. Pero lo ocurrido en la Ciudad Corazón le duele y supone un duro revés no solo para el partido, sino también para el propio mandatario. Haber apoyado al candidato reformista, José Enrique Sued, en lugar de al de su propia formación política, Gilberto Serrulle, ha pasado y seguramente pasará factura, fuera y dentro de la organización.
Los resultados del escrutinio, reñido por momentos, han dado la victoria a un Serrulle que se sintió traicionado por los suyos y optó por irse con el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), principal bloque de oposición, al que ha dado una victoria impensable en otras circunstancias.Precisamente, el PRD tendrá que revisar las cuentas tras la, en cierto modo, humillante derrota. El escrutinio le deja sin senadores, aunque de acuerdo a sus declaraciones puede haber obtenido más diputados que hace cuatro años, y también más alcaldes. En todo caso, insuficiente para tratar de esconder una paliza electoral que Miguel Vargas Maldonado, su presidente, justifica con el mismo argumento usado en la campaña: el Gobierno usó recursos del Estado para apoyar a los candidatos de su partido. A la hora de reconocer la victoria del PLD, el aspirante a la presidencia en 2012 aprovechó para pedir reformas del sistema de partidos.
Cinco muertos en enfrentamientos violentos
El hecho más lamentable de la jornada electoral fue la muerte de cinco personas en diferentes enfrentamientos violentos. La delegación de observadores internacionales bajo la bandera de la Organización de Estados Americanos (OEA) lamentó los actos de violencia que empañaron un proceso en el que también fueron testigos de intentos de trampa, como la compra de cédulas o documentos de identidad de votantes para impedir su voto, si bien los calificaron de aislados y no determinantes para los resultados finales de las votaciones.
Ahora comienza un plazo de tres meses hasta que los cargos electos ocupen sus puestos, en los que permanecerán seis años gracias a la reforma constitucional de febrero. Luego, con las elecciones presidenciales y legislativas y municipales unificadas en el tiempo, se volverá a establecer el periodo de ejercicio de cuatro años. Pero, mientras tanto, el Ejecutivo que dirige Leonel Fernández seguirá contando con un Congreso a su favor, ahora de manera más contundente, para tramitar las reformas que tiene contempladas en sus planes de Gobierno.
El PLD se garantiza controlar el poder legislativo después de las elecciones presidenciales de 2012. Si el candidato de su partido vence en dichos comicios, contará con cuatro años de apoyo congresual. Si el que vence es de un partido de oposición, tendrá que tratar con un Congreso opositor.

domingo, 16 de mayo de 2010

Guerrillas de la FARC en Brasil, abajo Lula.

Las FARC tienen "bases" permanentes en Brasil, según diario
La guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) cuenta con "bases" permanentes en Brasil, según un informe secreto de la Policía Federal, cuyo contenido divulgó hoy el diario O Estado de Sao Paulo.

El documento producido por el servicio de inteligencia de la policía brasileña advierte que las FARC están asentadas en la selva brasileña para financiarse con la venta de drogas y abastecerse con equipamientos que son enviados a Colombia.La guerrilla vende drogas en Brasil para financiarse y envía a Colombia dinero en efectivo, equipamientos, combustible y los productos químicos que se usan en el refino de la cocaína, según el texto.Este informe está basado en la investigación que llevó a prisión hace diez días al colombiano José Samuel Sánchez, al que se señaló como presunto miembro de la guerrilla.Sánchez fue arrestado junto a otros siete brasileños, con los que se supone que formaba una banda dedicada al tráfico de cocaína que, según la policía brasileña, tenía contactos directos con las FARC para obtener drogas, armas y apoyo logístico.El rotativo aseguró que Sánchez tenía una base en la selva, cerca de la ciudad de Manaos (Amazonas), en la que escondía una radio con una antena de diez metros que utilizaba para comunicarse con las FARC tres veces por día.Las FARC han atravesado la frontera para operar "con más tranquilidad" y para evitar los enfrentamientos armados con el Ejército de Colombia, según el informe citado por Estado.

jueves, 29 de abril de 2010

La Madre Patria y su non-politica en America Latina.

'Hacer las Américas'

El coro es tan nutrido como de clara filiación conservadora. España no tiene política exterior en ninguna parte, y menos aún en América Latina. España es no sólo aliada sino alcahueta de dictaduras como la parlanchina de Venezuela, y la mucho más discreta pero implacable Cuba. Estamos en plena celebración de bicentenarios y el chorreo de denuestos no puede sino arreciar. Ante ello, la posición del Gobierno español es relativamente contemplativa, la mot de passe consiste en acompañar a las naciones latinoamericanas en lo que dispongan, aplaudir cuando toque, entonar las letanías y jaculatorias adecuadas, y no disputar el primer plano a nadie y de nada. Pero esas ásperas admoniciones exigen que España desarrolle una política agresiva, que muestre al mundo como nuestro país, más demócrata que nadie, no deja pasar ni una, ni que hablen castellano, o mucho más porque lo hablan. La nueva manera de hacer las Américas debería, así, instalarse en el más alto farallón de la censura, porque cualquier otra actitud equivaldría a defender intereses mercantiles, que deshonran una ejecutoria histórica, hay quien piensa que intachable.
Estamos en plena celebración de bicentenarios y el chorreo de denuestos no puede sino arreciar
Hasta hace dos décadas Sudáfrica practicaba un oprobioso régimen de segregación de razas llamado apartheid, que, por otra parte, ninguna dictadura latinoamericana se habría atrevido a imponer. Estados Unidos preconizaba entonces una política de constructive engagement -compromiso constructivo- que consistía en trabajar con Pretoria como si no pasara nada. La derecha -española y europea- era, dentro de lo limitado de sus intereses internacionales, entre consentidora e indiferente; la izquierda tronaba, en cambio, contra lo que veía en Washington como hipocresía galopante. El sistema acabó autodestruyéndose, sin que lo salvara la pasividad conservadora ni lo hundiera el coro progresista. Cayó porque, jubilada la URSS, Estados Unidos carecía ya de interés en sostener a su centinela del cabo de Buena Esperanza, y porque un neo-bóer, De Klerk, comprendió que los tiempos habían cambiado.
Lo que quieran los venezolanos, cuyo Gobierno aún con todo lo criticable no es una dictadura, será Venezuela, y otro tanto cabe decir de los cubanos, cuyo sistema sí que es, por supuesto, dictatorial. La diferencia, sin embargo, entre Sudáfrica y Latinoamérica es de nota. Con Pretoria, en España todo era gratis, tanto la benévola indiferencia como la condenación airada, y en Las Indias cada paso tiene su costo, lo que no significa que haya que hacer siempre de don Tancredo, pero sí conocer ese precio. Y no son sólo los bicentenarios los que agravan la cuestión, sino el nuevo contexto en que se celebran: la revolución indígena boliviana, que asusta en Ecuador y Perú, y el zafarrancho de combate bolivariano en Venezuela.
La reciente muerte de un disidente cubano ha sido lamentable y condenable, por lo que el Gobierno español ha expresado -¿con demasiada prudencia?- su disgusto. Pero la actitud de La Habana, hoy y ayer, no deja lugar a dudas. ¿Deshielo?, ninguno. ¿Concesiones?, menos. Debería estar fuera de discusión que las presiones tanto políticas como económicas sólo conducen al enrocamiento del régimen, con efectos directamente negativos para la población. El acompañamiento, junto a mirar para otro lado cada vez que el venezolano Hugo Chávez y el boliviano Evo Morales la emprenden contra la antigua potencia colonial, es el mal menor. Algo -aunque muy poco- cede el Gobierno cubano si no se le hostiga, de igual forma que entrar en una guerra de invectivas con Caracas o La Paz, aparte de que algo tienen que reprochar a España las poblaciones autóctonas o sobrevenidas por la esclavitud de esos países, dejará siempre malparada a la ex metrópoli, porque hasta la oposición venezolana o boliviana tendrían que callarse o alinearse con el poder local para no ser acusadas de vendepatrias.
No es casual la mudez o la parsimonia de la mayoría de los Gobiernos latinoamericanos a la hora de condenar en este u otros casos al castrismo. La estentórea declaración de no-interferencia del presidente brasileño Lula le mandará o no de cabeza al infierno, pero responde a un sentimiento generalizado y poderoso en las opiniones públicas nativas y sus Gobiernos. Europa tiene tantos esqueletos en el armario que lo mejor que puede hacer es callarse -se dice-, y en América Latina el mayor armario es el español. No es la de Madrid una política exterior para que la premien en unos Juegos Florales, pero creer que España está ahí para que la vitoreen por condenar todo lo que no marcha en América Latina es un gravísimo error, sobre todo en esta hora de los bicentenarios.

martes, 13 de abril de 2010

Venecuba

Venecuba crea empresa mixta
Caracas entregará a La Habana más de 100 mil barriles diarios de petróleo a cambio de los servicios de unos 40 mil médicos, maestros, instructores deportivos y otros profesionales

El presidente de Cuba, Raúl Castro, analizó con el ministro de Energía y Petróleo de Venezuela, Rafael Ramírez, acuerdos de creación de empresas mixtas y proyectos en ciencia, tecnología y turismo, firmados hace cuatro meses, informó ayer un comunicado oficial.
El encuentro, celebrado el domingo, "transcurrió en correspondencia con el excelente estado de los vínculos bilaterales y sirvió de colofón a dos días de intercambio entre" Ramírez y el vicepresidente del Consejo de Ministros, Ricardo Cabrisas, señaló una nota publicado por el periódico oficial Granma.
Según el diario, Cabrisas y Ramírez, también presidente de la estatal empresa petrolera Pdvsa, revisaron el cumplimiento de los acuerdos adoptados en la X Sesión de la Comisión Intergubernamental Cuba-Venezuela, en diciembre pasado en La Habana, en la cual participó el presidente Hugo Chávez.
Entonces los mandatarios de Cuba y Venezuela firmaron 285 acuerdos de cooperación por 3.161 millones de dólares, en áreas de ciencia, tecnología, producción de alimentos, pesca y turismo.
También acordaron la creación de ocho nuevas empresa mixtas binacionales, entre ellas una para formar una flota mercante común, las cuales se sumaron a una docena en informática y comunicaciones, sideromecánica, industria básica, transporte e industria azucarera.
Venezuela es el principal socio comercial de Cuba, con la que mantiene un intercambio de bienes que ronda los 5.000 millones de dólares anuales, según cifras oficiales.
Caracas entrega a La Habana más de 100.000 barriles diarios de petróleo a cambio de los servicios de unos 40.000 médicos, maestros, instructores deportivos y otros profesionales.

miércoles, 24 de marzo de 2010

La otra dictadura - NICARAGUA SANDINISTA.

ENTREVISTA: EDUARDO MONTEALEGRE Líder opositor de Nicaragua
"Daniel Ortega intenta desmantelar la democracia"


Sumergirse en la actualidad política de Nicaragua es entrar en zona pantanosa, donde un problema se complica con el siguiente. El presidente, el sandinista Daniel Ortega, se ha hecho con el control del poder judicial y el poder electoral. La sombra del fraude ha marcado los comicios municipales y regionales. El Tribunal Supremo ha violado la Constitución para permitir la reelección presidencial. El Parlamento está paralizado por las pugnas. El principal grupo opositor, el Partido Liberal Constitucionalista, está en manos de Arnoldo Alemán, un ex presidente condenado por corrupción que pactó con Ortega el reparto de las instituciones. Y mientras tanto, la economía se hunde y el 60% de la población vive sumida en la pobreza.
"La pareja presidencial está concentrando el poder absoluto"
Miles de personas desfilaron el lunes por Managua para pedir el fin de la corrupción y la regeneración política. Eduardo Montealegre, ex candidato presidencial y cabeza visible de la oposición, lo tiene claro: "Esta batalla es contra Ortega".
"La pareja presidencial [Ortega y su mujer, Rosario Murillo] está concentrando el poder absoluto. Domina el Frente Sandinista y manipula las instituciones en su beneficio". Siguiendo las pautas de su mentor, Hugo Chávez, Daniel Ortega "intenta desmantelar la democracia desde dentro", asegura Montealegre, de visita en Madrid. "Sin el apoyo del presidente venezolano, ni Ortega ni el orteguismo tendrían posibilidad de sobrevivir políticamente. Las ayudas de Chávez equivalen al 30% del presupuesto nacional, y Ortega maneja esos fondos de forma discrecional, en sus redes clientelistas".
Montealegre, economista de 55 años, se incorporó a la política en las filas del Partido Liberal, que abandonó por sus diferencias con Arnoldo Alemán. Se presentó a las presidenciales de 2007 como abanderado de una alianza de disidentes liberales y los conservadores. Y en 2008 fue candidato de unidad de la oposición (incluido el Movimiento Renovador Sandinista) a la alcaldía de Managua, en unos comicios sacudidos por el fraude. "Ortega no va a permitir elecciones libres y limpias porque sabe que, en ese momento, pierde", sostiene Montealegre.
Las alarmas se han disparado después de que Ortega decidiera presentarse a la reelección. En vista de que no cuenta con la mayoría necesaria en la Asamblea legislativa para reformar la Constitución, echó mano del Supremo. El pasado octubre, seis magistrados sandinistas de la sala constitucional, en ausencia de los jueces liberales, declararon "inaplicable" el artículo 147 de la Constitución, que prohíbe la reelección consecutiva del presidente. "Fue una maniobra ilegal", afirma Montealegre. "El Supremo declara inconstitucional un artículo de la propia Constitución. Y la facultad de cambiar la Carta Magna corresponde a la Asamblea".
Una nueva guerra institucional está servida. ¿Hay salida? "Tenemos una oportunidad: de aquí a junio vencen los mandatos del Consejo Electoral y de una parte de la Corte Suprema. La Asamblea tiene que elegir a funcionarios honestos, que impidan la inscripción de Ortega". Montealegre se muestra confiado: liberales, conservadores y los disidentes sandinistas están dispuestos a unirse, como hicieron con su candidatura a la alcaldía de Managua. Incluso Arnoldo Alemán. "Sabe que un pacto con Ortega tendrá costo electoral".
El escritor Sergio Ramírez lamentaba recientemente que los socialistas se abstuvieran en una condena del Parlamento Europeo a la ruptura del orden constitucional en Nicaragua. Montealegre está con él. "Lo que yo pido es imparcialidad. Me gustaría que el ministro Miguel Ángel Moratinos, que calificó al Gobierno de Honduras de gobierno de facto, reconociera que la alcaldesa de Managua es una alcaldesa de facto. Nos decepciona también que José Miguel Insulza [secretario general de la OEA], por buscar votos para su reelección, haya hecho la vista gorda sobre el fraude en las municipales y la sentencia ilegal del Supremo. Está claro que Ortega no es un joven revolucionario romántico, sino la copia del dictador Anastasio Somoza".

sábado, 20 de marzo de 2010

Continua el terrorismo del gobierno en Bolivia.

Militar que capturó al Che es acusado de terrorismo
LA PAZ -- Gary Prado, el general retirado que capturó al legendario guerrillero Ernesto Che Guevara en 1967, enfrenta una acusación por supuestos nexos con una presunta red terrorista en Bolivia.

Prado fue llamado a declarar el viernes ante el fiscal Marcelo Soza que lo acusa de intercambiar correos electrónicos "ultrasecretos" con Eduardo Rosza cabecilla de la presunta banda y muerto en abril del año pasado durante una incursión de la policía a un hotel en ciudad de Santa Cruz.
"El señor Prado debe explicar por qué intercambiaba mensajes electrónicos encriptados con Rosza", dijo el fiscal a los periodistas. Por el mismo caso están detenidos siete personas, el último es el hijo de un ex gobernador de Santa Cruz.
Según Sosa, Prado usaba el seudónimo de "sucupira" y Rosza el de "camba tres" y ambos intercambiaron mensajes secretos con códigos militares cuyo contenido no fue divulgado.
Prado dijo a la emisora Fides que no recibió una citación formal después de una primera convocatoria el año pasado y aseguró que toda la relación que tuvo con Rosza fue una entrevista que éste le solicitó haciéndose pasar por periodista extranjero. "Qué comunicación ultrasecreta tuve con Rosza, fuera de esa entrevista, ninguna. Nada tuve que con ese grupo", dijo.
Su hijo que lleva el mismo nombre y es candidato a alcalde por esa ciudad por un partido opositor, también está convocado a declarar el viernes por presuntos nexos con el grupo de Rosza.
"Esto es más que una telenovela venezolana mal contada", declaró Prado hijo al anunciar que no llegará a La Paz pero está dispuesto a decir su verdad en su ciudad.
Gary Prado era capitán en el ejército cuando la patrulla a su mando capturó hambriento y zaparrastroso al Che en la selva del sudeste. El guerrillero fue ejecutado el 9 de octubre de 1967 por orden de los jefes militares de entonces. Prado dijo que no tuvo que ver con la ejecución y contó su versión en el libro "Cómo capturé al Che".
"El guerrillero que yo conocí no es el Che del mito y la leyenda. Era un hombre derrotado y al límite de sus fuerzas", escribió.
Después militó en un partido de centro izquierda. En 2001 cuando era embajador en México el crítico de cine y escritor mexicano Alberto Hijar le arrojó una copa de vino en la cara al tiempo que le increpó "a la salud del Che".
En 1981 cuando aún estaba en servicio activo fue herido a bala en la columna y quedó lisiado.
Eduardo Rosza era un boliviano-húngaro veterano de la guerra en Croacia que supuestamente fue contratado por radicales autonomistas opositores a Morales para organizar una milicia con supuesto propósito de separar a Santa Cruz de Bolivia y atentar contra la vida del mandatario.
Murió en abril del año pasado junto al rumano-húngaro Arpád Magyarosi y Michael Martin Dwyer (irlandés) durante una incursión de la policía a un hotel donde estaban alojados. Allí fueron detenidos Mario Tadic (boliviano-croata) y Elod Toasó (húngaro).
El caso tuvo un giró político después. El gobierno acusó de terrorismo separatista a prominentes líderes de Santa Cruz. Estos negaron vinculaciones con Rosza y acusaron al gobierno de montar la trama para perseguir a la oposición.
Tomó nuevo impulso esta semana cuando un cercano colaborador del ex líder cívico de Santa Cruz, Branko Marinkovic, declaró ante el fiscal que entregó dinero a Rosza para sostener al grupo irregular.
Marinkovic es un acaudalado empresario de origen croata que tuvo que salir del país clandestinamente denunciando una supuesta persecución en su contra. Otros sospechosos tomaron el mismo camino.

Read more: http://www.elnuevoherald.com/2010/03/19/678617/militar-que-capturo-al-che-es.html#ixzz0ilosY4ae

jueves, 18 de marzo de 2010

Dictaduras democraticas??????

Oscar Arias: algunos gobiernos usan resultados electorales para "coartar libertades"

El ex presidente de Costa Rica, Oscar Arias, explicó, en un artículo publicado la semana pasada en el diario El País, su idea de la democracia en la región. Manifestó que en la zona hay gobiernos que usan los resultados electorales "para justificar su deseo de coartar libertades individuales y perseguir a sus adversarios. Se valen de un mecanismo democrático para subvertir las bases de la democracia".A continuación el texto del artículo:En ocasión de mi última participación en la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe, compartí algunas reflexiones sobre nuestra región con mis colegas ahí presentes. Hablé sobre las principales deudas de las que son acreedores más de 600 millones de latinoamericanos: la deuda con la democracia, la deuda con el desarrollo y la deuda con la paz de nuestros pueblos, una deuda cuyo plazo venció hace siglos. Honrar la deuda con la democracia quiere decir mucho más que promulgar constituciones políticas, firmar cartas democráticas o celebrar elecciones periódicas. Quiere decir construir una institucionalidad confiable, más allá de las anémicas estructuras que actualmente sostienen nuestros aparatos estatales. Quiere decir garantizar la supremacía de la ley y la vigencia del Estado de Derecho, que algunos insisten en saltar con garrocha. Quiere decir fortalecer el sistema de pesos y contrapesos, profundamente amenazado por la presencia de gobiernos tentaculares, que han borrado las fronteras entre gobernante, partido y Estado. Quiere decir asegurar el disfrute de un núcleo duro de derechos y garantías fundamentales, crónicamente vulnerados en buena parte de la región latinoamericana. Y quiere decir, antes que nada, la utilización del poder político para lograr un mayor desarrollo humano, el mejoramiento de las condiciones de vida de nuestros habitantes y la expansión de las libertades de nuestros ciudadanos. No se debe confundir el origen democrático de un régimen con el funcionamiento democrático del Estado. Hay en nuestra región gobiernos que se valen de los resultados electorales para justificar su deseo de coartar libertades individuales y perseguir a sus adversarios. Se valen de un mecanismo democrático, para subvertir las bases de la democracia. Un verdadero demócrata demuestra su éxito en los frutos de su trabajo, y no en el producto de sus represalias. Demuestra su poder abriendo hospitales, caminos y universidades, y no cerrando medios de comunicación. Un verdadero demócrata demuestra su energía combatiendo la pobreza, la ignorancia y la inseguridad ciudadana, y no imperios extranjeros, conspiraciones secretas e invasiones imaginarias. Esta región cansada de promesas huecas y palabras vacías, necesita una legión de estadistas cada vez más tolerantes, y no una legión de populistas cada vez más autoritarios. Es muy fácil defender los derechos de quienes piensan igual que nosotros. Defender los derechos de quienes piensan distinto, ese es el reto del verdadero demócrata. Ojalá nuestros pueblos tengan la sabiduría para elegir gobernantes a quienes no les quede grande la camisa democrática. Los problemas de Latinoamérica no se solucionan con sustituir una democracia representativa disfuncional, por una democracia participativa caótica. Antes de vender tiquetes al paraíso, preocupémonos por consolidar nuestras endebles instituciones, por resguardar las garantías fundamentales, por asegurar la igualdad de oportunidades para nuestros ciudadanos, por aumentar la transparencia de nuestros gobiernos, y sobre todo, por mejorar la efectividad de nuestras burocracias. Los Estados escleróticos e hipertrofiados son incapaces de satisfacer las necesidades de sus pueblos y de brindar los frutos que la democracia está obligada a entregar, comprometiendo nuestra capacidad de honrar la deuda con el desarrollo. Ni el colonialismo español, ni la falta de recursos naturales, ni la hegemonía de Estados Unidos, ni ninguna otra teoría producto de la victimización eterna de América Latina, explican el hecho de que nos rehusemos a aumentar nuestro gasto en innovación, a cobrarle impuestos a los ricos, a graduar profesionales en ingenierías y ciencias exactas, a promover la competencia, a construir infraestructura o a brindar seguridad jurídica a las empresas. Es hora de que cada palo aguante la vela de su propio progreso. ¿Con qué derecho se queja América Latina de su subdesarrollo, si es ella la que demuestra una proverbial resistencia al cambio cada vez que se habla de innovación y de adaptación a nuevas circunstancias? ¿Con qué derecho se queja América Latina de la falta de empleos de calidad, si es ella la que permite que la escolaridad promedio sea de alrededor de 8 años? Y sobre todo, ¿con qué derecho se queja América Latina de su pobreza si gasta, al año, casi 60.000 millones de dólares en armas y soldados? Yo aún espero un nuevo día para América Latina y el Caribe. Espero un futuro de grandeza para nuestros pueblos. Llegará el día en que la democracia, el desarrollo y la paz llenarán las alforjas de la región. Llegará el día en que cesará el recuento de las generaciones perdidas. Puede ser mañana, si nos atrevemos a hacerlo. Puede ser el próximo año, la próxima década o el próximo siglo. Por mi parte, yo seguiré luchando. Sin importar las sombras, seguiré esperando la luz al final del arco iris. Seguiré luchando hasta que llegue el día. "Hay gobiernos en la región que se valen de resultados electorales para justificar su deseo de coartar libertades y perseguir adversarios".

jueves, 11 de marzo de 2010

Abajo Lula en Brasil.

Fustigan a Lula por comentarios sobre Cuba
El presidente de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva concede una entrevista a The Associated Press, el martes 9 de marzo del 2010 en Brasilia.

UE lamenta muerte de disidente cubano
Arias arremete contra Cuba por presos políticos
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva enfrentó una oleada de críticas de simpatizantes y opositores por sus declaraciones en las que defendió el derecho de Cuba de detener a disidentes políticos y criticó a quienes realizan huelgas de hambre.
Las manifestaciones de Lula en ese sentido repercutieron en el Congreso, generaron discusión en los medios de comunicación, que lo discutieron el miércoles en los noticieros matinales de radio y televisión, y fue la principal noticia de algunos medios escritos, como los diarios O Estado de S. Paulo y Folha de Sao Paulo.
"El Presidente se expresó mal o fue mal interpretado'', comentó el diputado Mauricio Rands, del Partido de los Trabajadores (PT), de Lula. "Nosotros no aceptamos que alguien sea detenido sólo por tener divergencias con el gobierno'', agregó en declaraciones a la red de televisión Globo.
El tema surgió semanas después de que el disidente cubano Orlando Zapata murió mientras estaba en huelga de hambre y otro opositor al gobierno de Raúl Castro, Guillermo Fariña, se encuentra en condiciones graves por dejar de alimentarse.
Por su parte, el presidente costarricense Oscar Arias arremetió el miércoles contra el gobierno cubano debido a la muerte de Zapata luego de una huelga de hambre de 85 días y la situación de riesgo que padece Fariña.
Arias leyó una declaración pública en San José en la que resaltó que mientras el 23 de febrero líderes del continente estaban en Cancún "hablando sobre democracia'', murió Zapata en La Habana sin lograr convencer a las autoridades cubanas a "mover la compasión de un régimen que se vanagloria de su solidaridad, pero que sólo la aplica a sus simpatizantes''.
Zapata estuvo preso por siete años.
"Nada podemos hacer ahora por salvar a este disidente, pero podemos aún alzar la voz en nombre de Guillermo Fariña Fernández, quien desde hace 14 días se encuentra en huelga de hambre en Santa Clara'', destacó Arias, para agregar que la decisión del periodista independiente busca la libertad de otros presos políticos que están graves de salud.
El mandatario costarricense, conocido por sus críticas al régimen cubano, manifestó que los presos en Cuba "no son como los demás, ni Cuba cumple las condiciones de un estado de derecho [...] ya que se trata de presos políticos o de conciencia que no han cometido otro delito más que oponerse a un régimen y que fueron juzgados por un sistema judicial de independencia cuestionable''. Hace casi un año Costa Rica restableció relaciones con Cuba, que estuvieron suspendidas por 48 años.
Lula declaró el martes que "la huelga de hambre no puede ser usada como un pretexto de derechos humanos para liberar las personas.
Imagine si todos los bandidos presos en Sao Paulo entran en huelga de hambre y piden libertad. Tenemos que respetar la determinación de la justicia y el gobierno cubanos de detener a personas en función de la legislación de Cuba, como quiero que respeten a Brasil'', agregó.

lunes, 8 de marzo de 2010

Disectamos el Populismo y lo comparamos a los mercados Libres y Democracia.

Clases Magistrales Materia / Economía - Los Populistas en el pacto.
Populismo o mercados Libres

La mayoría de los países de la región requiere reformas institucionales y económicas profundas, que vayan más allá de las que intentó en su momento el Consenso de Washington. El efecto de la poscrisis global. -
Por Sebastián Edwards*

Durante los últimos años –en general, después del 2000– , políticos neopopulistas han llegado al poder en países tan diversos como Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Paraguay y Venezuela. Es procedente aclarar tres puntos. Primero, no hay nada de malo en enfatizar las condiciones sociales al diseñar políticas económicas. Al contrario, dada la historia de la región, los objetivos de reducir la desigualdad y la pobreza son legítimos –hasta podría decirse que necesarios– para cualquier proyecto o programa de desarrollo económico. El problema no es el énfasis en los objetivos y en las metas sociales. El problema es poner en marcha políticas insostenibles a largo plazo y que después de un corto período de euforia generan estancamiento, inflación, desempleo y salarios más bajos; políticas que en vez de mejorar la vida de los pobres hacen que ésta sea más dolorosa y frustrante. Segundo, el populismo no es monopolio de la izquierda; de hecho, es perfectamente posible tener populismos de derecha. Sin embargo, resulta que la mayoría de las experiencias populistas en la región, aunque no todas, han sido lideradas por políticos con tendencias izquierdistas y nacionalistas. Y tercero, no todos los gobiernos de izquierda aplican políticas populistas. Es más, al lado de Hugo Chávez y Evo Morales, en América latina hay una nueva generación de políticos de izquierda modernos, cuya meta no es echar para atrás las reformas que se hicieron en los noventa sino hacerles ajustes y correcciones, e, incluso, profundizarlas. De manera más específica, su meta es aumentar los gastos sociales de modo eficiente, implementar sistemas modernos de regulación que promuevan la competencia y evitar excesos tales como los que causaron la crisis global del 2008. También buscan usar la inversión pública como un catalizador para atraer inversión privada e introducir regímenes cambiarios que eviten el fortalecimiento artificial de la moneda local. Estos líderes –que el politólogo mexicano Jorge Castañeda ha llamado la “izquierda moderna” latinoamericana– reconocen la necesidad de aprovechar los mercados globales y entienden con claridad los beneficios que trae la baja inflación; también reconocen que la innovación está detrás del crecimiento y la prosperidad y que el mercado, por lo general, da las señales correctas para guiar las decisiones de inversión y estimular las ganancias en productividad. Aun en el período después de la crisis global del 2008, los políticos modernos de tendencias izquierdistas –incluyendo a Lula en Brasil, Michelle Bachelet en Chile y Tabaré Vásquez en Uruguay– no están dispuestos a implementar políticas proteccionistas o a echar para atrás las reformas de los años noventa y la década de 2000.
Populismo. “Populismo” es un término peyorativo, que durante años ha sido utilizado por políticos que quieren desacreditar a sus rivales. La expresión tiene una connotación tan negativa que ningún político que yo conozca se ha llamado a sí mismo populista. Por tanto, ¿qué es exactamente el populismo? ¿Qué elementos constituyen un régimen populista? ¿Cuáles son sus cimientos ideológicos y sus principales políticas? Al definir populismo, los politólogos e historiadores se refieren, usualmente, a movimientos políticos liderados por individuos con personalidades fuertes y carismáticas, cuyo atractivo para las masas se basa en una encendida retórica centrada en la desigualdad. Su discurso pone los intereses de “la gente” o “el pueblo” en contra de los de la oligarquía, las corporaciones, el capital financiero, el sector empresarial y las compañías extranjeras. En su popular libro sobre la historia latinoamericana, Edwin Williamson define populismo como “El fenómeno en el que un político trata de ganar poder cortejando la popularidad de las masas con arrolladoras promesas de beneficios y concesiones (…) a las clases bajas (…). Los líderes populistas carecen de un programa coherente para hacer cambios sociales o reformas económicas”.
El científico político Paul Drake dice que los populistas recurren a “la movilización política, la retórica repetitiva y a símbolos diseñados para inspirar a las personas” y reclaman para sí coaliciones heterogéneas que incluyen a la clase trabajadora y sectores significativos de la clase media. Anota que los programas populistas “por lo general responden a los problemas del subdesarrollo ampliando el activismo estatal, para así incorporar a los trabajadores en un proceso de industrialización acelerada con medidas redistributivas paliativas”. En un libro clásico, Michael L. Conniff, otro politólogo, afirma que “los programas populistas con frecuencia coinciden con los del socialismo”.
El desprecio a los partidos. Los líderes populistas suelen despreciar a los partidos políticos tradicionales y apelan directamente a las masas para poder obtener apoyo en políticas específicas. Otros aspectos del populismo tradicional enfatizados por los politólogos son la alianza entre las clases bajas y medias –que son, después de todo, el corazón “del pueblo”–, los discursos y políticas pro-urbanas y una clara ambigüedad, si no un desdén abierto hacia la democracia representativa. De hecho, la mayor parte de los episodios populistas históricos en América latina ha tenido una veta autoritaria. Al estudiar el populismo, la mayoría de los economistas ha seguido el análisis que en 1989 propusimos Rudi Dornbusch y yo. Según este enfoque, el populismo es definido como un conjunto de políticas económicas dirigidas a redistribuir el ingreso, sobre la base de déficits fiscales altos e insostenibles, políticas monetarias expansivas y aumentos excesivos de los salarios de los empleados del sector público. Dornbusch y yo argumentamos que los episodios populistas empiezan invariablemente con gran euforia y terminan en una inflación acelerada –y en algunos casos, en hiperinflación–, mayor desempleo y menores salarios. Estas políticas, en última instancia, fracasan una y otra vez, haciéndoles daño a aquellos grupos (los pobres y la clase media) a los cuales se supone que deberían favorecer.
La dimensión fiscal del populismo tradicional queda consignada en una forma maravillosa en la siguiente cita de una carta enviada por el argentino Juan Domingo Perón en 1952 al retirado general chileno Carlos Ibáñez del Campo, quien hacía poco tiempo había sido elegido presidente: “Mi querido amigo: dele al pueblo, especialmente a los trabajadores, todo lo que pueda. Cuando le parezca que ya les está dando demasiado, deles más. Verá los resultados. Todos tratarán de asustarlo con el espectro de un colapso económico. Pero todo eso es una mentira. No hay nada más elástico que la economía, a la que todos temen tanto porque nadie la entiende”. Una declaración clara de las estrategias económicas populistas y de la indiferencia hacia las finanzas públicas equilibradas y los principios económicos básicos la dio el economista Daniel Carbonetto, quien a mediados de los años 1980 aconsejó al presidente peruano Alan García. El escribió: “Si fuera necesario resumir en dos palabras la estrategia económica que empezó a ser adoptada por el Gobierno en agosto de 1985, éstas serían control [refiriéndose al control de los precios y los costos] (…) y gasto, transfiriendo recursos a los más pobres para que puedan aumentar su consumo y crear una demanda de mayor producción (…). Es necesario gastar, aunque se genere un déficit fiscal, porque si este déficit transfiere recursos públicos al mayor consumo de los más pobres, se producirán más bienes y esto traerá una reducción en los costos unitarios, por lo cual el déficit no será inflacionario, al contrario (…). Como Rudiga Dornbusch y yo señalamos en nuestro libro de 1991, ha habido un hilo conductor histórico común en los episodios populistas. Al inicio de la experiencia, los encargados de implementar las políticas populistas –y la población en general– están muy insatisfechos con el desempeño económico de país en cuestión; hay una gran sensación de que las cosas podrían estar mejor. En la mayoría de los casos el país ha experimentado un crecimiento muy moderado, estancamiento o una franca depresión como resultado de intentos por reducir la inflación o recuperarse de una severa crisis monetaria. Esta experiencia de estabilización previa ha sido en muchos casos, aunque no siempre, implementada bajo un programa del FMI y ha tenido como resultado un reducido crecimiento y una caída en los estándares de vida. Un alto grado de desigualdad aporta una justificación adicional para presentar un programa económico radicalmente diferente. Por lo general, la estabilización previa habría mejorado el presupuesto y las cuentas externas, lo que permite financiar (en el corto plazo) un programa bastante expansionista. Una vez en el poder, los populistas rechazan en forma abierta lo que llaman el “paradigma conservador” e ignoran la existencia de cualquier tipo de restricción al gasto público y a la expansión monetaria. Los riesgos de las finanzas deficitarias sobre las cuales hace énfasis el pensamiento tradicional son vistas como exageradas o simplemente infundadas (conviene recordar la cita de la carta de Perón a Ibáñez del Campo). Según las autoridades populistas, las expansiones fiscales y monetarias no son inflacionarias porque sobra capacidad productiva instalada y siempre es posible sacarles márgenes de ganancia mediante controles de precios.
El ciclo populista: de la euforia al remordimiento. Las experiencias populistas más tradicionales en América latina se han caracterizado por un predecible ciclo de cuatro etapas. En la primera fase el crecimiento, los salarios reales y el empleo se elevan, y sus políticas parecen ser muy exitosas. Los controles generalizados a los precios aseguran que la inflación no sea un problema, y las importaciones alivian los productos que escasean. La reducción en los inventarios y la disponibilidad de bienes importados –por lo general financiados por el uso de reservas internacionales o la suspensión de pagos de deuda externa– ayudan en la expansión de la demanda con un mínimo impacto sobre la inflación.
Durante la segunda fase, la economía enfrenta cuellos de botella, en parte como consecuencia de la expansión de la demanda y en parte por la creciente falta de divisas para importar. En este punto se vuelve necesario reajustar los precios y devaluar la moneda para reestablecer la competitividad externa. Las autoridades, sin embargo, se resisten y empieza a desarrollarse un mercado negro de monedas extranjeras y todo tipo de productos. La inflación aumenta en forma significativa, pero los salarios reales se mantienen gracias a los mecanismos automáticos de ajuste o a los incrementos salariales por mandato del Gobierno. El déficit presupuestal empeora tremendamente como resultado de subsidios generalizados a los productos básicos –incluyendo comida, servicios públicos y transporte– y del comercio exterior.
La tercera etapa es el preludio al colapso. Se caracteriza por una escasez generalizada de múltiples bienes, una extrema aceleración de la inflación y la fuga de capitales. Para protegerse de la inflación, los consumidores le dan la espalda a la moneda local y la moneda extranjera (el dólar estadounidense) se convierte en el medio de pago preferido. El déficit presupuestal se deteriora de manera drástica gracias a descensos significativos en la recolección de impuestos y a un incremento en los costos de los subsidios. El Gobierno intenta dominar la inflación y estabilizar la economía recortando los subsidios y devaluando la moneda. Los salarios ajustados a la inflación caen de forma estruendosa y las políticas se vuelven inestables.
La cuarta y última etapa es el proceso de “poner la casa en orden” después de ocurrido el desastre. Lo usual es implementar un programa de estabilización ortodoxa bajo un nuevo gobierno. La mayoría de las veces se pone en marcha un programa del FMI, y cuando todo está dicho y hecho, los ingresos –en particular los de los segmentos más pobres de la sociedad– ya han descendido a un nivel significativamente más bajo del que tenían cuando empezó todo el episodio. Más aún, ese declive será muy persistente y durará por años. La disminución extrema de los salarios ajustados a la inflación al final de los experimentos populistas se debe a un hecho simple: el capital es móvil a través de las fronteras y puede salirse de un país desorganizado, pero la fuerza laboral no lo es; el capital puede huir de las malas políticas, pero la fuerza laboral está atrapada. Históricamente el desmantelamiento final de las políticas populistas se acompaña, con frecuencia, de grandes cambios políticos, incluyendo el violento derrocamiento del Gobierno. La clase media tiende a aprobar esos acontecimientos por la amenaza económica que representa el populismo.
Para que una experiencia populista ocurra en realidad es necesario contar tanto con la retórica distributiva –donde el sector privado y la oligarquía son culpadas del sufrimiento de las personas, de la pobreza y la desigualdad–, como con políticas insostenibles. La una, en ausencia de la otra, no es suficiente. Sin embargo, ha habido numerosos episodios históricos donde sólo uno de los dos componentes está presente. Carlos Saúl Menem en Argentina y Alberto Fujimori en Perú son casos donde la retórica populista en la campaña presidencial no fue seguida por políticas propiamente populistas. Aunque ambos líderes tenían personalidades fuertes y carismáticas, y Fujimori actuó por fuera del campo de los partidos políticos tradicionales, no implementaron políticas populistas durante sus administraciones. De hecho, ambos abandonaron el discurso distributivo después de haber inaugurado su período presidencial. Alberto Fujimori y Carlos Menem podrán ser catalogados como candidatos populistas, pero sus administraciones no lo fueron.
Las políticas del neopopulismo. El populismo de los últimos años, o neopopulismo, también está basado en un discurso que castiga al sector privado, a las compañías extranjeras y a las instituciones multilaterales por los males del país, incluyendo los agudos niveles de desigualdad. Los líderes neopopulistas también tienen personalidades fuertes y carismáticas, tienden a operar por fuera de los canales establecidos por los partidos políticos tradicionales y apelan en forma directa a las masas para obtener el apoyo para sus iniciativas. Sin embargo, hay algunas diferencias importantes entre el neopopulismo y el populismo tradicional o histórico. Primero, los jefes de Gobierno populistas de la década de 2000 –los presidentes Néstor Kirchner en Argentina, Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega en Nicaragua y Fernando Lugo en Paraguay– no han hecho énfasis explícito en las políticas fiscales y monetarias expansionistas ni han maquinado –o por lo menos no lo habían hecho hasta el momento de escribir esto– incrementos salariales masivos e insostenibles para el sector público. De alguna manera, la generación actual de populistas parece entender la necesidad de mantener una cierta prudencia fiscal y una inflación razonablemente baja (aunque cuando a la inflación se refiere, lo que es “razonablemente bajo” está sujeto a discusión; mientras la mayoría de políticos de izquierda en América latina está dispuesta a tolerar una inflación de un rango entre el 8 y el 15 por ciento, la mayoría de los políticos orientados a la economía de mercado apunta a una tasa de inflación por debajo del 5 por ciento al año).
Dicho esto, todavía es muy temprano para saber si estos políticos populistas estarán dispuestos (o podrán) ser prudentes fiscalmente durante un gran desplome económico, como el que generado por la crisis global de 2008. De hecho, en el momento de escribir estas líneas a mediados de 2009, ya hay indicios de que Argentina y Venezuela están cayendo en algunas de las viejas prácticas del populismo tradicional. Si estos países van a pasar por el ciclo populista antes descrito que, de manera invariable termina en una rápida inflación, todavía está por verse. Una segunda diferencia importante entre el populismo tradicional y el neopopulismo tiene que ver con la manera como acceden al poder. Muchos populistas históricos llegaron al poder, o lo mantuvieron, a través de medios no democráticos. Ese fue el caso, por ejemplo, de Getulio Vargas en Brasil, Juan Domingo Perón en Argentina, Carlos Ibáñez del Campo en Chile a finales de los años veinte, Juan Velasco Alvarado en Perú y Daniel Ortega en Nicaragua.
Neopopulismo y populismo histórico.En contraste, y como los politólogos René Mayorga e Ignacio Walker, entre otros, han enfatizado, todos los líderes neopopulistas en América latina han llegado al poder a través de un proceso democrático. Una tercera diferencia entre los neopopulistas y los populistas históricos es su actitud hacia la globalización. Los líderes populistas tradicionales, desde Getulio Vargas hasta Juan Domingo Perón, y desde Salvador Allende hasta Alan García, eran altamente nacionalistas; criticaban con frecuencia a los inversionistas extranjeros y en muchos casos nacionalizaban firmas multinacionales. Sin embargo, lo que es distinto esta vez es que la crítica va más allá de ciertas compañías o bancos extranjeros. Los neopopulistas critican con fuerza la globalización como un sistema basado en el comercio internacional masivo que afecta a bienes, capital financiero, ideas y personas. Los neopopulistas muchas veces se aferran a la identidad nacional y denuncian la pérdida del patrimonio cultural nacional; condenan a McDonalds, no porque sus hamburguesas no sean saludables y contribuyan a la obesidad, sino porque representan un gusto extranjero; desprecian a Hollywood por ser superficial y frívolo; rechazan la modernidad y son nostálgicos de los “buenos viejos tiempos”, aunque no especifiquen cuándo fueron esos buenos tiempos, qué tan buenos fueron en realidad, o qué grupos los disfrutaron. Esta retórica antiglobalización se fortaleció después de la crisis financiera del 2008 y del deterioro del mercado de las hipotecas en Estados Unidos y en otros países avanzados.
En vez de generar inmensos déficits fiscales para redistribuir el ingreso, hasta ahora los neopopulistas han utilizado controles y restricciones gubernamentales cada vez más agudas para incrementar el ingreso a ciertos grupos particulares. Por ejemplo, controles al intercambio comercial fueron impuestos en Venezuela como mecanismo para mantener a raya la inflación (oficial) y reducir el costo de los alimentos; las compañías extranjeras fueron nacionalizadas en Argentina, Bolivia y Venezuela para lograr captar las ganancias y aumentarles los salarios a sus empleados; se violaron los contratos con los inversionistas extranjeros en Argentina para poder mantener bajas las tarifas de la electricidad y del gas, y así obtener el apoyo de las clases bajas y medias.
Estas políticas de control e intromisión gubernamental han tenido una serie de consecuencias negativas: ha surgido un mercado negro de moneda extranjera en Venezuela; los precios se han mantenido a niveles artificiales en Argentina, Bolivia, Ecuador y Venezuela; en Ecuador y Bolivia las tarifas de importación se han subido para proteger la industria local; los impuestos de exportación en Argentina han sido elevados una y otra vez para obtener ingresos tributarios y financiar programas sociales; sistemas monetarios arcaicos que bordean con el trueque han sido promovidos en Venezuela y el sector privado ha sido acosado de diferentes maneras en todos los países que han cedido ante la tentación populista.
Los neopopulistas no sólo han alcanzado el poder a través de las elecciones, sino que también han usado el sistema legal, incluyendo la redacción de constituciones, para promover su causa. Durante la última década se han aprobado nuevas constituciones en Venezuela, Ecuador y Bolivia, y en Nicaragua fueron aprobados los primeros pasos hacia la reforma de la Constitución. Las tres nuevas constituciones han sido escritas con el propósito de “refundar” estas naciones, reconociendo derechos inalienables de la población indígena y garantizando vastos y muy detallados derechos económicos a las personas, en especial a las más pobres y a las regiones. Las tres cartas magnas han sido redactadas con la ayuda de equipos de expertos de la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales española, un think tank dirigido por Roberto Viciano Pastor, profesor de derecho de la Universidad de Valencia. Desde una perspectiva de teoría constitucional, estas nuevas constituciones difieren de la mayoría de las constituciones modernas. En particular, se diferencian fuertemente a la Constitución de Estados Unidos, utilizada a través de los años como modelo por la mayoría de naciones latinoamericanas.
Primero, según el “nuevo constitucionalismo latinoamericano”, las constituciones políticas deberían ser documentos cambiantes que se adapten rápida y flexiblemente a las nuevas condiciones políticas. Deben ser fáciles de enmendar y de reformar, y su expectativa de vida no se espera que supere los diez años. Los expertos jurídicos Roberto Viciano Pastor y Rubén Martínez Dalmau han argumentado que las constituciones latinoamericanas modernas deben ser documentos sin terminar, siempre sujetas a ser enmendadas por la gente, la verdadera depositaria de la soberanía y el poder. Segundo, se supone que estas nuevas constituciones deben ayudar a alcanzar ciertas metas políticas. Es decir, se obvian todas las pretensiones de imparcialidad política y ecuanimidad. En el caso de Venezuela, el objetivo de la Constitución de 1999 –y su enmienda del 2009, la cual le permite al Presidente y a otros funcionarios la reelección indefinida– es construir un sistema político basado en los principios del “socialismo del siglo XXI”. Tercero, según el nuevo constitucionalismo latinoamericano, se añaden dos poderes estatales adicionales al ejecutivo, al legislativo y al judicial: el poder ciudadano y el poder electoral. Es precisamente gracias a estos dos poderes estatales nuevos que el neoconstitucionalismo acepta y promueve el uso recurrente de plebiscitos y referendos para poder avanzar en sus agendas políticas y sociales.
*Economista, profesor de la Universidad de California (UCLA). Autor de “Crisis y reforma de América latina”; “Monetarismo y liberalización” y “Populismo o mercados” (Editorial Norma).

domingo, 28 de febrero de 2010

USA y una America Latina Democratica, una ecuacion ideal.


Clinton coloca otra vez a
América Latina en la agenda
La gira de Clinton por la región tiene una intención "reparadora".
La Secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, empezará este lunes una gira por América Latina que algunos consideran que busca "renovar" la promesa que hizo el presidente Barack Obama al llegar al poder de prestar más atención a la región.
La agenda de Clinton empezará el lunes en Montevideo, donde encabezará la delegación estadounidense que asistirá a la toma de posesión del nuevo presidente de Uruguay, José Mujica.
La semana pasada el sub-secretario de Estados para Asuntos Hemisféricos, Arturo Valenzuela, dijo en rueda de prensa que "este viaje se hizo pensando en la toma de posesión uruguaya" y con un "foco en el Cono Sur".
"Este viaje es una continuación de nuestros esfuerzos para involucrarnos con los países del hemisferio, en una multiplicidad de asuntos", afirmó Valenzuela.
Valenzuela habló de "tres cestas" en las que quedarían contenidas las relaciones con la región: una con los asuntos sociales y competitividad económica; la otra de seguridad pública, sobre todo lucha antidrogas y crimen organizado y una tercera que abarcaría gobernabilidad democrática.
Pero fuera de las definiciones oficiales muchos esperan que Clinton abogue por la normalización de las relaciones con Honduras, la coordinación de la ayuda para reconstruir Haití, devastado por el terremoto de enero pasado y trate al menos un tema extraregional: Irán.
Viaje "reparador"
Durante sus primeros meses en el poder, el presidente Barack Obama, el vice-presidente Joe Biden y miembros clave del gabinete viajaron a la región, sobre todo a México, haciendo a muchos concluir que el gobierno le daría una inusual alta prioridad a las relaciones con América Latina
Peter DeShazo, director del Programa de Américas del Centro para Estudios Internacionales y Estratégicos de Washington, coincide en que el viaje tiene una intención "reparadora".
"Durante sus primeros meses en el poder, el presidente Barack Obama, el vice-presidente Joe Biden y miembros clave del gabinete viajaron a la región, sobre todo a México, haciendo a muchos concluir que el gobierno le daría una inusual alta prioridad a las relaciones con América Latina", aseguró DeShazo.
"Eventos subsiguientes, exacerbados por largos retrasos por el Congreso en confirmar puestos clave del gobierno para la región, llevaron a una reconsideración de esta evaluación", afirmó DeShazo, quien también ejerció como subsecretario para Asuntos hemisféricos.
De Shazo considera que la elección de las capitales a visitar y la presencia de Clinton en Montevideo, busca enviar el mensaje de que Washington apoya las democracias representativas estables americanas, sin importar que sean manejadas por presidentes izquierdistas, como el uruguayo Mujica.
De Las Malvinas nada
Valenzuela dejó claro que el viaje de Clinton tiene un "foco en el Cono Sur".
En la reciente Cumbre de América Latina y el Caribe, la presidenta de Argentina, Cristina Kirchner reprochó al presidente Obama haber faltado a su promesa de acercarse a la región.
Pero el Sub-secretario Valenzuela aseguró que en su gobierno "simplemente no estamos de acuerdo" con esa valoración.
"No sólo creemos que hemos tenido una vinculación significativa durante el año pasado con países del hemisferio mientras nos enfocábamos en dos crisis muy difíciles y significativas", dijo Valenzuela haciendo referencia al golpe de estado en Honduras y el terremoto en Haití.
Aunque la jefa de la diplomacia estadounidense no incluyó Buenos Aires en su viaje, tendrá una reunión bilateral con la presidenta Kirchner en una parte de las ceremonias de toma de posición de Mujica.
"Hay una amplia agenda con Argentina. Pienso que con Argentina nosotros no vamos a estar discutiendo simplemente asuntos bilaterales, sino también algunos temas internacionales", dijo Valenzuela, indicando que la lucha contra el terrorismo es un interés común en ambas capitales.
Washington espera contar también con el apoyo de la Cancillería argentina en sus esfuerzos por lograr la imposición de sanciones internacionales mas fuertes contra Irán, por lo que el gobierno estadounidense considera el "desafío" del programa nuclear iraní.
En cambio no se espera que hablen de las Islas Malvinas o Falklands, ya que según dijo Valenzuela "esa es una materia entre Argentina y Gran Bretaña. No es un asunto en el que EE.UU. tenga un juicio que hacer".
Brasil contra Irán
Irán también será un tema que tratará Clinton cuando llegue a Brasilia, donde insistirá al gobierno del presidente Luis Inacio "Lula" Da Silva que se una a los esfuerzos diplomáticos para imponer nuevas sanciones a Irán.
Como me dijo un presidente centroamericano en una conversación, no podemos permitirnos que Honduras sea como Birmania
Arturo Valenzuela
"Les pediremos a los brasileños que asuman un papel constructivo para engancharse con Irán", declaró Valenzuela, quien informó sobre las gestiones que ya realizó la semana anterior en Brasil el Sub-secretario de Asuntos Politicos, Nicholas Burns.
clic Vea: EE.UU. quiere ayuda de Brasil contra Irán
Para Peter De Shazo "la visita de la Secretaria Clinton reafirma la importancia para EE.UU. de las relaciones bilaterales con Brasil, un líder regional en América del Sur y un aspirante a ser un poder mundial".
Brasil ejerce en estos momentos uno de los puestos rotativos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, ante el que es posible que en las próximas semanas se presente una moción para intensificar la presión sobre Teherán.
Washington considera que el voto brasileño favorable a las sanciones sería un importante respaldo para la política estadounidense en América Latina y entre otras naciones del mundo en desarrollo.
"Honduras no es Birmania"
De Brasil la secretaria de estado volará a Costa Rica, donde tendrá entrevistas con el presidente saliente, Oscar Arias y la mandataria electa, Laura Chinchilla.
La gira terminará en Guatemala, donde participará en una reunión del Programa de Caminos para la Prosperidad, una conferencia de cancilleres de América para promover temas de gobernabilidad y desarrollo.
Allí Clinton también tendrá una cumbre con presidentes centroamericanos, excepto el nicaragüense, Daniel Ortega, en la que se espera que de impulso a la idea de aceptar al nuevo gobierno de Honduras en la comunidad hemisférica.
En Ciudad de Guatemala, Clinton y su anfitrión, el presidente Alvaro Colom, se reunirán justamente con José "Pepe" Lobo, de Honduras; Mauricio Funes, de El Salvador; el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández y Arias, de Costa Rica.
Aunque en Washington aseguran que no se trata de "santificar" un golpe de estado contra el ex presidente Manuel Zelaya, considera que "algo debe hacerse" para reestablecer el orden constitucional en Honduras
"Como me dijo un presidente centroamericano en una conversación, no podemos permitirnos que Honduras sea como Birmania", dijo Arturo Valenzuela.